En pediatría hospitalaria, la nutrición parenteral (NP) ya no debe verse solo como “último recurso” ni como “siempre precoz”: su rol es estratificado por contexto clínico y riesgo nutricional. El principio general sigue siendo priorizar la vía enteral cuando el tubo digestivo es funcional, por su asociación con menor infección y mejor integridad intestinal. Sin embargo, la NP sí es una intervención precoz indicada cuando la nutrición enteral (NE) está contraindicada o será claramente insuficiente por un periodo relevante, especialmente en: fallo/insuficiencia intestinal, obstrucción, íleo prolongado, fístulas de alto gasto, enterocolitis necrotizante (según fase), síndrome de intestino corto, malabsorción severa, y ciertos escenarios posquirúrgicos complejos. En estos casos, iniciar NP oportunamente evita déficit acumulado, pérdida de masa magra y peor evolución, particularmente en lactantes y niños con reservas limitadas.
En cambio, en pacientes críticamente enfermos (p. ej., sepsis/shock), la evidencia reciente ha movido el péndulo hacia evitar NP “temprana” rutinaria. Las Guías Surviving Sepsis Campaign (pediatría, 2020) sugieren preferir NE y que la NP puede omitirse durante los primeros 7 días de ingreso a UCI en niños con shock séptico u disfunción orgánica asociada, enfatizando un enfoque prudente mientras se intenta progresión enteral.
En síntesis: NP como rescate cuando el intestino puede usarse (apoyando NE temprana y progresiva), pero NP como intervención precoz cuando el intestino no es utilizable o la NE será insuficiente, alineado con guías europeas de NP pediátrica que la indican cuando la NE adecuada está impedida por inmadurez o disfunción gastrointestinal
Surviving Sepsis Campaign – Pediatría (2020) (guía internacional clave para justificar NO usar NP temprana rutinaria en UCI/sepsis)
Vancouver:
Weiss SL, Peters MJ, Alhazzani W, Agus MSD, Flori HR, Inwald DP, et al. Surviving Sepsis Campaign International Guidelines for the Management of Septic Shock and Sepsis-associated Organ Dysfunction in Children. Intensive Care Med. 2020;46(Suppl 1):10–67.