Más nutrición es mejor?

Más nutrición es mejor?

de NORKA GABRIELA MONGE BENíTEZ -
Número de respuestas: 3

En el niño críticamente enfermo, más nutrición no siempre equivale a mejor recuperación. La prescripción nutricional debe alinearse cuidadosamente con la fase metabólica de la enfermedad, ya que un aporte excesivo —especialmente calórico— puede resultar perjudicial. Durante la fase ebb, el organismo prioriza la supervivencia, con hipometabolismo relativo y perfusión comprometida; forzar una nutrición completa en esta etapa puede aumentar la intolerancia metabólica. En la fase flow temprana, aunque existe hipermetabolismo, predomina un estado catabólico mediado por inflamación, donde el exceso calórico no se traduce en anabolismo efectivo.


En este contexto, el aporte proteico adquiere un rol más relevante que el calórico. La proteína es esencial para limitar la pérdida de masa magra, sostener la respuesta inmune y favorecer la recuperación, mientras que la sobrealimentación energética —especialmente con glucosa y lípidos— puede inducir hiperglucemia, lipogénesis hepática, aumento de CO₂ (dificultando el destete ventilatorio) y mayor riesgo de infecciones. Estudios como PEPaNIC han mostrado que una nutrición parenteral precoz y excesiva puede asociarse a peores desenlaces, reforzando la necesidad de evitar la sobreprescripción.


Desde la experiencia clínica, un ejemplo frecuente es el lactante con sepsis en fase flow temprana que recibe nutrición parenteral completa desde el primer día. A pesar de cubrir el 100% de las calorías estimadas, desarrolla hiperglucemia e hipertrigliceridemia, sin mejoría clínica, lo que obliga a reducir el aporte y priorizar una progresión enteral más fisiológica.


En conclusión, el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo debe ser individualizado, progresivo y estratégicamente ajustado, priorizando proteína adecuada y evitando la sobrealimentación calórica, entendiendo que nutrir mejor no siempre significa nutrir más.



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Re: Más nutrición es mejor?

de SANDRA MATILDE ANDRADE MUñOZ -
En la fase inicial del estrés metabólico se observa la necesidad de supervivencia y no de crecimiento por lo cual no toma en cuenta la adaptación fisiológica y aumenta el riesgo de intolerancia al soporte nutricional (Brown & Hall, 2021). Las calorías en exceso son perjudiciales sin embargo las proteínas mantienen su importancia pues es un sustrato necesario y esencial pues contribuyen a reducir el balance nitrogenado negativo y favorecen la recuperación del metabolismo energético sin necesidad de una sobrecarga (Chaparro, y otros, 2023). La sobrealimentación está directamente relacionada con hiperglicemia sostenida, disfunción hepática, aumento del CO 2, y mayor riesgo de infecciones intrahospitalarias coma por lo cual las complicaciones metabólicas derivadas de un soporte nutricional al 100% desde el inicio pueden complicar la evolución, estadía, y desenlace de un paciente (Kratochvíl, y otros, 2022).

Referencias
Brown, B., & Hall, K. (2021). Tratamiento nutricional médico en cuidados intensivos. En J. Raymond, & K. Morrow, Dietoterapia (págs. 807-8015). Madrid: Elsevier.
Chaparro, C., Pabion, C., Tume, L., Mehta, N., Valla, F., & Moullete, C. (2023). Determining energy and protein needs in critically ill pediatric patients: A scoping review. Nutrition in Clinical Practice., 103-124. doi:https://doi.org/10.1002/ncp.11060
Kratochvíl, M., Klučka, J., Klabusayová, E., Musilová, T., Vafek, V., Skříšovská, T., . . . Štourač, P. (2022). Nutrition in Pediatric Intensive Care: A Narrative Review. Children, 1-12. doi:10.3390/children9071031
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Re: Más nutrición es mejor?

de MARIA CRISTINA SILVA ARREGUI -
Buenas tardes Gaby, Me parece muy acertado tu planteamiento. Coincido en que, en el niño críticamente enfermo, la nutrición debe ajustarse al momento metabólico y no limitarse a cumplir metas calóricas. En las fases iniciales de la enfermedad, el organismo no utiliza de forma eficiente grandes aportes energéticos, por lo que la sobrealimentación puede generar más complicaciones que beneficios. En este sentido, priorizar un adecuado aporte de proteínas resulta clave para proteger la masa muscular y apoyar la recuperación, mientras que el exceso de calorías puede favorecer alteraciones metabólicas como hiperglucemia o intolerancia nutricional. El ejemplo clínico que mencionas refleja bien una situación frecuente y resalta la importancia de un soporte nutricional progresivo e individualizado.

Referencia Bibliográfica
Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., & McKeever, L. (2017). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387
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Re: Más nutrición es mejor?

de CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
En el niño críticamente enfermo, más nutrición no siempre equivale a mejor recuperación. La prescripción nutricional debe alinearse cuidadosamente con la fase metabólica de la enfermedad, ya que un aporte excesivo especialmente calórico puede resultar perjudicial. Durante la fase ebb, el organismo prioriza la supervivencia inmediata, con hipometabolismo relativo, disminución del gasto energético y perfusión tisular comprometida; forzar una nutrición completa en esta etapa puede aumentar la intolerancia metabólica y el estrés fisiológico. En la fase flow temprana, aunque existe un incremento del gasto energético, predomina un estado catabólico mediado por la respuesta inflamatoria sistémica, en el cual el exceso calórico no se traduce en anabolismo efectivo ni en ganancia funcional.

En este contexto, el aporte proteico adquiere un rol más relevante que el calórico. La proteína es esencial para atenuar la pérdida de masa magra, preservar la función inmunológica y favorecer la reparación tisular. Por el contrario, la sobrealimentación energética en particular mediante carbohidratos y lípidos puede inducir hiperglucemia, lipogénesis hepática, hipertrigliceridemia y aumento de la producción de CO₂, lo que dificulta el destete ventilatorio y se asocia a mayor riesgo de infecciones y disfunción orgánica. Estudios como el ensayo PEPaNIC han demostrado que el inicio precoz de nutrición parenteral completa, en especial durante la fase aguda, puede asociarse a mayor morbilidad, estancia prolongada en UCI y retraso en la recuperación funcional.

Desde la experiencia clínica, un ejemplo frecuente es el lactante con sepsis en fase flow temprana que recibe nutrición parenteral completa desde el primer día de internación. A pesar de alcanzar el 100 % de las calorías estimadas, desarrolla hiperglucemia e hipertrigliceridemia, sin evidencia de mejoría clínica, lo que obliga a reducir el aporte energético total y priorizar una progresión enteral gradual, mejor tolerada y más acorde con la fisiología del momento evolutivo.

La evidencia actual respalda estrategias de “nutrición permisiva” o hipocalórica transitoria en la fase aguda, con énfasis en un adecuado aporte proteico y una progresión escalonada de la energía total conforme se resuelve la inflamación y el paciente entra en una fase de recuperación anabólica. En este sentido, la monitorización clínica, bioquímica y funcional resulta clave para ajustar la prescripción nutricional de forma dinámica.


Bibliografía

Fivez, T., Kerklaan, D., Mesotten, D., Verbruggen, S., Joosten, K., Van den Berghe, G., & Casaer, M. P. (2016). Early versus late parenteral nutrition in critically ill children (PEPaNIC): A randomized controlled trial. The New England Journal of Medicine, 374(12), 1111–1122. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1514762

Joosten, K. F. M., Eveleens, R. D., & Verbruggen, S. C. A. T. (2019). Nutritional support in the critically ill child. Current Opinion in Pediatrics, 31(2), 264–270. https://doi.org/10.1097/MOP.0000000000000741