Más nutrición es mejor?

Re: Más nutrición es mejor?

de CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
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En el niño críticamente enfermo, más nutrición no siempre equivale a mejor recuperación. La prescripción nutricional debe alinearse cuidadosamente con la fase metabólica de la enfermedad, ya que un aporte excesivo especialmente calórico puede resultar perjudicial. Durante la fase ebb, el organismo prioriza la supervivencia inmediata, con hipometabolismo relativo, disminución del gasto energético y perfusión tisular comprometida; forzar una nutrición completa en esta etapa puede aumentar la intolerancia metabólica y el estrés fisiológico. En la fase flow temprana, aunque existe un incremento del gasto energético, predomina un estado catabólico mediado por la respuesta inflamatoria sistémica, en el cual el exceso calórico no se traduce en anabolismo efectivo ni en ganancia funcional.

En este contexto, el aporte proteico adquiere un rol más relevante que el calórico. La proteína es esencial para atenuar la pérdida de masa magra, preservar la función inmunológica y favorecer la reparación tisular. Por el contrario, la sobrealimentación energética en particular mediante carbohidratos y lípidos puede inducir hiperglucemia, lipogénesis hepática, hipertrigliceridemia y aumento de la producción de CO₂, lo que dificulta el destete ventilatorio y se asocia a mayor riesgo de infecciones y disfunción orgánica. Estudios como el ensayo PEPaNIC han demostrado que el inicio precoz de nutrición parenteral completa, en especial durante la fase aguda, puede asociarse a mayor morbilidad, estancia prolongada en UCI y retraso en la recuperación funcional.

Desde la experiencia clínica, un ejemplo frecuente es el lactante con sepsis en fase flow temprana que recibe nutrición parenteral completa desde el primer día de internación. A pesar de alcanzar el 100 % de las calorías estimadas, desarrolla hiperglucemia e hipertrigliceridemia, sin evidencia de mejoría clínica, lo que obliga a reducir el aporte energético total y priorizar una progresión enteral gradual, mejor tolerada y más acorde con la fisiología del momento evolutivo.

La evidencia actual respalda estrategias de “nutrición permisiva” o hipocalórica transitoria en la fase aguda, con énfasis en un adecuado aporte proteico y una progresión escalonada de la energía total conforme se resuelve la inflamación y el paciente entra en una fase de recuperación anabólica. En este sentido, la monitorización clínica, bioquímica y funcional resulta clave para ajustar la prescripción nutricional de forma dinámica.


Bibliografía

Fivez, T., Kerklaan, D., Mesotten, D., Verbruggen, S., Joosten, K., Van den Berghe, G., & Casaer, M. P. (2016). Early versus late parenteral nutrition in critically ill children (PEPaNIC): A randomized controlled trial. The New England Journal of Medicine, 374(12), 1111–1122. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1514762

Joosten, K. F. M., Eveleens, R. D., & Verbruggen, S. C. A. T. (2019). Nutritional support in the critically ill child. Current Opinion in Pediatrics, 31(2), 264–270. https://doi.org/10.1097/MOP.0000000000000741