Sobrealimentación en el paciente crítico pediátrico

Sobrealimentación en el paciente crítico pediátrico

by EDGAR SEBASTIáN GUZMáN GONZALEZ -
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La sobrealimentación en el paciente pediátrico críticamente enfermo es una situación clínica perjudicial con efectos fisiológicos y pronósticos adversos que han sido destacados en la literatura científica. En los niños gravemente enfermos, el metabolismo energético está alterado por el estrés de la enfermedad, lo que dificulta estimar con precisión las necesidades calóricas mediante ecuaciones estándar y aumenta el riesgo de administrar más energía de la necesaria.

Esto puede resultar en un exceso calórico acumulado significativo, especialmente en lactantes menores de un año, lo que representa una carga metabólica adicional durante la fase crítica de la enfermedad. Uno de los principales efectos de la sobrealimentación es el aumento de la producción de dióxido de carbono asociado al exceso de carbohidratos, lo que puede incrementar el trabajo respiratorio y prolongar la necesidad de ventilación mecánica en pacientes con compromiso respiratorio.

Este fenómeno se relaciona con la incapacidad del organismo de utilizar eficientemente el exceso de sustratos energéticos en estado crítico y puede agravar la disfunción respiratoria. Además, la administración de más calorías de las requeridas puede desencadenar hiperglucemia y estrés metabólico, lo que altera la respuesta inmune y puede aumentar el riesgo de infecciones nosocomiales y disfunción orgánica, incluido el hígado por acumulación de grasa (esteatosis). Asimismo, la literatura describe el riesgo de síndrome de realimentación cuando se incrementa abruptamente el aporte calórico tras periodos de malnutrición, con consecuencias metabólicas graves como hipofosfatemia, alteración de enzimas hepáticas e inestabilidad clínica.

Por estas razones, los protocolos nutricionales en unidades de cuidados intensivos pediátricos enfatizan la necesidad de evaluar individualmente los requerimientos energéticos y evitar la sobrealimentación innecesaria. El objetivo es optimizar el aporte nutricional, satisfacer las demandas metabólicas sin excederlas y prevenir complicaciones que pueden prolongar la estancia, empeorar el pronóstico y aumentar la mortalidad en este grupo altamente vulnerable de pacientes.

La respuesta metabólica al estrés en la enfermedad crítica no sigue un patrón lineal y cambia con el tiempo, lo que obliga a ajustar la nutrición según la fase metabólica. Durante la fase aguda o hipercatabólica, la energía proviene principalmente de la producción endógena y el uso de sustratos energéticos es ineficiente; administrar calorías por encima de lo que el organismo puede oxidar no mejora el anabolismo y puede causar desequilibrios energéticos, porque las ecuaciones predictivas sobrestiman los requerimientos reales en hipometabolismo, especialmente en menores de un año, aumentando la probabilidad de sobrealimentación involuntaria. Esto puede resultar en un exceso acumulado de energía sin beneficio metabólico real para el paciente crítico.

El rol de la proteína es central: aunque las calorías totales pueden ser perjudiciales cuando se exceden, un aporte adecuado de proteína es esencial para mitigar el balance proteico negativo y apoyar funciones inmunológicas o de reparación tisular. Las guías recalcan que mientras el exceso de calorías puede causar complicaciones, la hipocaloría relativa con suficientes proteínas favorece los procesos de recuperación sin sobrecargar el metabolismo.

Los riesgos metabólicos de una prescripción inadecuada incluyen hiperglucemia, hipercapnia por exceso de carbohidratos, depósitos grasos hepáticos (esteatosis), aumento de producción de CO₂ y prolongación de ventilación mecánica, y mayor riesgo de síndrome de realimentación con alteraciones electrolíticas críticas si la energía se administra sin control.

Caso clínico hipotético: un lactante de 8 meses con neumonía severa y soporte ventilatorio recibe nutrición enteral calculada mediante ecuaciones estándar que sobrestiman su gasto energético. Tras varios días de aporte calórico excesivo, presenta hiperglucemia persistente, elevación de enzimas hepáticas y dificultad para retirar la ventilación. Al ajustar la estrategia a metas energéticas individualizadas basadas en calorimetría indirecta y priorizar proteínas, se observa mejoría en el control glucémico y en la tolerancia ventilatoria.

 

 

Referencias

Guía de nutrición crítica (2018). Nutrición en el paciente crítico. Asociación Española de Pediatría.

Mehta NM, Bechard LJ, Cahill N, et al. Nutritional practices and their relationship to clinical outcomes in critically ill children—An international multicenter cohort study. Crit Care Med. 2012;40(7):2204–2211.

Joosten KF, Hulst JM. Prevalence of malnutrition in pediatric hospital patients. Curr Opin Pediatr. 2011;23(5):544–549.

Mehta NM, Compher C; A.S.P.E.N. Board of Directors. A.S.P.E.N. clinical guidelines: nutrition support of the critically ill child. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2009;33(3):260–276.

Briassoulis G, Zavras N, Hatzis T. Malnutrition, nutritional indices, and early enteral feeding in critically ill children. Nutrition. 2001;17(7–8):548–557.

Kyle UG, Jaimon N, Coss-Bu JA. Nutrition support in critically ill children: Undernutrition and overnutrition. Clin Nutr. 2012;31(4):593–601.

 

 


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Re: Sobrealimentación en el paciente crítico pediátrico

by CARLOS ALBERTO RAMOS REAL -
Podría reforzarse que el problema no es únicamente el exceso calórico absoluto, sino también el desfase entre aporte exógeno y producción energética endógena, fenómeno característico de la fase aguda del estrés metabólico. En esta etapa, incluso aportes que parecen “adecuados” según cálculos teóricos pueden resultar excesivos si no se consideran la inflamación, la sedación y la reducción de la actividad física. En este sentido, sería valioso enfatizar que la calorimetría indirecta no solo es una herramienta diagnóstica, sino un elemento clave para reajustes dinámicos y seriados del soporte nutricional (Mehta et al., 2022).
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Re: Sobrealimentación en el paciente crítico pediátrico

by TANNYA ROSALIA ESQUIVEL VALENCIA -
Estoy de acuerdo en que en el niño críticamente enfermo la sobrealimentación es una intervención potencialmente iatrogénica. Aunque intuitivamente podría pensarse que “más nutrición = más recuperación”, en UCI pediátrica esto no siempre se cumple debido a que durante la enfermedad crítica el metabolismo se encuentra profundamente alterado. En especial, durante la fase aguda o hipercatabólica, existe resistencia a la insulina, aumento de producción endógena de energía y un uso ineficiente de sustratos, por lo que aportar energía en exceso no se traduce en anabolismo, sino en sobrecarga metabólica.