1¿Cree que el profesional de la salud en el ámbito de la oncología debería o no implicarse con el paciente? ¿Por qué?
Sí, el profesional de la salud en oncología debe implicarse con el paciente, pero desde una implicación empática, ética y profesional, manteniendo límites claros. Tal como se refleja en la Fábula de las mariposas, acercarse al sufrimiento del otro es necesario para comprenderlo, pero una identificación excesiva puede llevar al profesional a “quemarse”, fusionándose con el dolor ajeno.
La literatura científica señala que la empatía es un componente esencial en la atención oncológica, ya que mejora la comunicación, la relación médico–paciente y la percepción de cuidado por parte del paciente. Sin embargo, cuando esta implicación emocional no está regulada adecuadamente, puede generar fatiga por compasión y burnout, especialmente en profesionales que trabajan de forma constante con pacientes oncológicos y situaciones de pérdida (Gal Hayuni et al., 2019).
Un estudio realizado en oncólogos evidenció que niveles elevados de empatía se asocian con mayor riesgo de estrés traumático secundario y desgaste emocional, lo que resalta la importancia de una empatía profesional y no una implicación emocional desbordada (Gal Hayuni et al., 2019). Esto refuerza la idea de que el profesional debe acercarse al paciente, como la primera y segunda mariposa, pero sin perder su rol, sus límites ni su autocuidado.
En este sentido, implicarse no significa distanciarse emocionalmente, sino acompañar desde la comprensión, la contención y el profesionalismo, permitiendo una atención humanizada sin comprometer la salud mental del propio profesional.
Bibliografía
Hayuni,G., Hasson‐Ohayon, I., Goldzweig, G., Sela, G., & Braun, M. (2019). Between empathy and grief The mediating effect of compassion fatigue among oncologists. Psycho-Oncology, 28(12), 2344–2350. https://doi.org/10.1002/pon.5227