En el niño críticamente enfermo, una mayor provisión nutricional no siempre se traduce en mejores resultados clínicos. La indicación del soporte nutricional debe ajustarse a la fase metabólica de la enfermedad, ya que un aporte excesivo, especialmente de energía, puede resultar perjudicial. Durante la fase ebb, el organismo presenta un estado de hipometabolismo relativo y compromiso hemodinámico, por lo que una nutrición completa puede generar intolerancia metabólica. En la fase flow temprana, a pesar del aumento del gasto energético, predomina el catabolismo inducido por la inflamación, limitando la utilización efectiva del exceso calórico.
En este escenario, el aporte proteico cobra mayor relevancia que el calórico. Una provisión adecuada de proteínas contribuye a preservar la masa magra, apoyar la respuesta inmune y favorecer la recuperación. En contraste, la sobrealimentación energética puede provocar hiperglucemia, dislipidemia, aumento de la producción de CO₂ y mayor riesgo de infecciones. La evidencia actual, incluyendo el estudio PEPaNIC, demuestra que el inicio precoz de nutrición parenteral completa en la fase aguda se asocia a peores desenlaces, lo que respalda una estrategia nutricional progresiva y prudente.
En conclusión, el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo debe ser individualizado y escalonado, priorizando un adecuado aporte proteico y evitando la sobrealimentación calórica durante la fase aguda, con el objetivo de optimizar la evolución clínica.
Bibliografía
Fivez, T., Kerklaan, D., Mesotten, D., Verbruggen, S., Joosten, K., Van den Berghe, G., & Casaer, M. P. (2016). Early versus late parenteral nutrition in critically ill children (PEPaNIC): A randomized controlled trial. The New England Journal of Medicine, 374(12), 1111–1122. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1514762
En este escenario, el aporte proteico cobra mayor relevancia que el calórico. Una provisión adecuada de proteínas contribuye a preservar la masa magra, apoyar la respuesta inmune y favorecer la recuperación. En contraste, la sobrealimentación energética puede provocar hiperglucemia, dislipidemia, aumento de la producción de CO₂ y mayor riesgo de infecciones. La evidencia actual, incluyendo el estudio PEPaNIC, demuestra que el inicio precoz de nutrición parenteral completa en la fase aguda se asocia a peores desenlaces, lo que respalda una estrategia nutricional progresiva y prudente.
En conclusión, el soporte nutricional en el niño críticamente enfermo debe ser individualizado y escalonado, priorizando un adecuado aporte proteico y evitando la sobrealimentación calórica durante la fase aguda, con el objetivo de optimizar la evolución clínica.
Bibliografía
Fivez, T., Kerklaan, D., Mesotten, D., Verbruggen, S., Joosten, K., Van den Berghe, G., & Casaer, M. P. (2016). Early versus late parenteral nutrition in critically ill children (PEPaNIC): A randomized controlled trial. The New England Journal of Medicine, 374(12), 1111–1122. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1514762