Para incrementar el EVA en primer lugar, enfocaría mis esfuerzos en aumentar la rentabilidad operativa, principalmente mejorando la eficiencia interna. Esto se puede lograr reduciendo costos innecesarios, optimizando procesos y buscando formas de aumentar los ingresos sin incrementar demasiado los gastos. Una empresa que usa mejor sus recursos puede generar más valor con lo que ya tiene.
En segundo lugar, buscaría optimizar el capital invertido, es decir, utilizar de forma más eficiente los activos de la empresa. Esto implica evitar inversiones que no generen valor, mejorar la rotación de activos y priorizar proyectos que realmente aporten beneficios a largo plazo.
Finalmente, también es importante reducir el costo de capital. Para ello, la empresa debe mantener una estructura financiera saludable, equilibrando adecuadamente el uso de deuda y capital propio, y transmitiendo confianza a inversionistas y acreedores.
En conclusión, el incremento del EVA no depende de una sola acción, sino de una gestión integral que busque eficiencia, buena toma de decisiones de inversión y una estructura financiera adecuada. Como menciona Fernández (2019), “el EVA mide si una empresa realmente está creando valor más allá del costo de los recursos que utiliza”, lo que refuerza la importancia de gestionar bien estos tres componentes.
Bibliografía:
Fernández, P. (2019). Valoración de empresas: Cómo medir y gestionar la creación de valor (5.ª ed.). Ediciones Deusto.