Para incrementar el Valor Económico Agregado (EVA), las estrategias deben alinearse rigurosamente con sus tres indicadores fundamentales: la UODI, el Activo Neto y el Costo de Capital. Como señala García (2009), la primera línea de acción debe ser el mejoramiento de la eficiencia en la empresa para incrementar la Utilidad Operativa Después de Impuestos (UODI). Esto no implica únicamente el aumento de ingresos, sino una gestión rigurosa de los costos y la eliminación de ineficiencias. Si la empresa logra generar mayores utilidades operativas utilizando la misma capacidad instalada, el incremento en el EVA es inmediato, dado que se mejora el rendimiento (ROIC) sin elevar el cargo por uso de capital.
En segundo lugar, es vital gestionar el balance general para reducir el cargo de capital. Según explica Mascareñas (2010), la creación de valor exige una disciplina en la inversión, por tanto, la estrategia debe enfocarse en reducir la inversión en activos netos de operación (optimizando la rotación de inventarios y cartera) y desinvertir en aquellos activos que no rinden por encima del costo de oportunidad. Simultáneamente, se debe minimizar el Costo Promedio Ponderado de Capital (CPPC) buscando una estructura financiera óptima que aproveche los beneficios fiscales de la deuda, maximizando así el diferencial entre el retorno del negocio y el costo de sus recursos dentro de la empresa.
Referencias Bibliográficas:
García, O. L. (2009). Administración Financiera: Fundamentos y Aplicaciones (4ª ed.). Prensa Moderna.
Mascareñas, J. (2010). La valoración de empresas. Universidad Complutense de Madrid.