La elaboración de simulaciones permite visualizar posibles escenarios con información existente y que mediante esta visualización sea posible una toma de decisiones en función de información real o estimada, y gracias a estas simulaciones seleccionar aquellas más viables o beneficiosos para la organización, o también construir escenarios para medir una posible realidad no viable y pesimista para tomar medidas necesarias para evitarlas o sobrellevarlas, considerando variables de datos existentes como tasas de interés, plazos o demás posibles variables.
La planificación de escenarios no busca prever el futuro, sino comprender una serie de futuros potenciales. Normalmente se utiliza para la planificación a largo plazo, y es especialmente útil en entornos inciertos o volátiles. La planificación de escenarios implica elaborar narrativas detalladas sobre varios estados futuros plausibles a través de simulaciones.
Se recomienda la aplicación de escenarios y simulaciones al tener diversas alternativas para una misma decisión, cuando existe incertidumbre o dudas en su entorno económico, cuando existe volatilidad en valores sean de ingresos o gastos, para una mejor selección sobre alternativas
Las simulaciones o escenarios no son factibles al tener datos no suficientes o poco fiables puesto que ahí se entra en la especulación pura, así como tampoco es útil cuando el entorno o mercado en el que se desenvuelve la organización es volátil o variable, donde los resultados obtenidos son intrascendentes o útiles.
Referencias
García, O. L. (2009). Administración financiera: fundamentos y aplicaciones. McGraw-Hill