La falta de compromiso de la alta dirección impacta de manera negativa en la implementación del sistema de gestión de la calidad, ya que el liderazgo es un requisito fundamental dentro de la norma ISO 9001:2015. Cuando la dirección no asume un rol activo, el sistema suele implementarse solo para cumplir con un requisito normativo, sin integrarse realmente a la estrategia de la organización (ISO, 2015).
Esta carencia de liderazgo se manifiesta en objetivos de calidad poco claros, una planificación deficiente y decisiones que no priorizan la mejora continua. Además, la alta dirección es responsable de garantizar la disponibilidad de recursos; por lo tanto, su falta de compromiso suele derivar en limitaciones presupuestarias, escasa capacitación del personal y un seguimiento inadecuado de los procesos y sus indicadores (Evans & Lindsay, 2017).
Asimismo, cuando los directivos no demuestran con hechos su involucramiento en el sistema de gestión, el personal percibe la calidad como una carga adicional y no como una herramienta de mejora. Esto genera desmotivación, resistencia al cambio y un bajo nivel de cumplimiento de los procedimientos establecidos, debilitando la cultura organizacional de calidad (Deming, 2000; Juran & Godfrey, 1999). En consecuencia, el sistema pierde efectividad, se incrementan las no conformidades y se compromete la sostenibilidad de los resulta
Referencias
International Organization for Standardization. (2015). ISO 9001:2015 Quality management systems — Requirements. ISO.
Deming, W. E. (2000). Out of the crisis. MIT Press.
Juran, J. M., & Godfrey, A. B. (1999). Juran’s quality handbook (5th ed.). McGraw-Hill.
Oakland, J. S. (2014). Total quality management and operational excellence: Text with cases (4th ed.). Routledge.
Evans, J. R., & Lindsay, W. M. (2017). Managing for quality and performance excellence (10th ed.). Cengage Learning.