PREGUNTA 2

PREGUNTA 2

by ALVARO MAURICIO NARVAEZ LUCERO -
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FORO 1 MODULO 1

¿De qué manera la falta de compromiso de la alta dirección puede impactar negativamente en la implementación del sistema de gestión de la calidad?

La implementación de un Sistema de Gestión de la Calidad basado en la norma ISO 9001:2015 depende en gran medida del compromiso real de la alta dirección. Cuando este liderazgo no es visible ni constante, el sistema tiende a convertirse en un conjunto de documentos formales que no se aplican en la práctica, perdiendo así su verdadero propósito de mejora continua.

Uno de los principales impactos negativos de la falta de compromiso directivo es la ausencia de una cultura de calidad dentro de la organización. La norma establece claramente que la alta dirección debe asumir un rol activo en la definición de la política de calidad, la asignación de recursos y el alineamiento estratégico del sistema (ISO, 2015). Cuando esto no ocurre, el personal percibe la implementación como una obligación administrativa y no como una herramienta de mejora, lo que genera resistencia al cambio y bajo involucramiento.

Asimismo, la falta de liderazgo influye directamente en la toma de decisiones. Sin una dirección comprometida, no se priorizan acciones correctivas, no se asignan recursos suficientes ni se da seguimiento a los indicadores de desempeño. Esto ocasiona que los procesos se mantengan con fallas repetitivas, se normalicen los errores y no se consolide una cultura de mejora continua. Como señala Deming (1989), la mayoría de los problemas de calidad no se originan en los trabajadores, sino en el sistema, el cual es responsabilidad directa de la dirección.

Otro aspecto crítico es la comunicación interna. Cuando la alta dirección no comunica claramente los objetivos del sistema de gestión ni demuestra coherencia entre lo que dice y lo que hace, se genera desconfianza en el personal. Esto afecta el cumplimiento de procedimientos, la correcta gestión de riesgos y la participación activa del talento humano, elementos esenciales en la ISO 9001:2015.

En el contexto de las organizaciones de salud, esta situación se vuelve aún más sensible, ya que una mala implementación del sistema de calidad puede impactar directamente en la seguridad del paciente y en la eficiencia de los procesos asistenciales. Por ello, el liderazgo debe ser visible, participativo y coherente, promoviendo el ejemplo, el seguimiento continuo y la mejora constante.

En conclusión, la falta de compromiso de la alta dirección debilita la implementación del sistema de gestión de la calidad, limita su efectividad y convierte la norma en un requisito documental sin impacto real. El liderazgo activo, en cambio, permite consolidar una cultura organizacional orientada a la calidad, al aprendizaje y a la mejora continua.

 

Referencias

  • Deming, W. E. (1989). Calidad, productividad y competitividad: la salida de la crisis. Díaz de Santos.
  • Organización Internacional de Normalización. (2015). ISO 9001:2015 Sistemas de gestión de la calidad – Requisitos. ISO.

 


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Re: PREGUNTA 2

by MELANNY DAMARIS BENAVIDES CAICEDO -
Es interesante el texto que nos comparte mi compañero Álvarez (2026), del cual quiero dar mi punto de vista diciendo que además de la dedicación de los líderes, uno de los principales peligros al poner en práctica la norma ISO 9001:2015 es pensar que la calidad se alcanza únicamente desde los estratos superiores de la organización. Aunque la dirección es crucial, el sistema se vuelve menos eficaz si no se impulsa la implicación activa de los empleados en los procedimientos, dado que la norma también aboga por un enfoque en procesos y la mejora constante como una responsabilidad colectiva 8organización Internacional de Normalización [ISO], 2015).

Considero que cuando la dirección superior no incluye a los trabajos en las decisiones o en la detección de inconvenientes, se pierde la sabiduría práctica sobre los procedimientos cotidianos. Esto implica que las medidas correctivas no abordan los orígenes verdaderos de los problemas y el sistema de gestión se percibe desconectado de la realidad de la entidad, lo que hace que su impacto real disminuya (QMII, 2024).

En el ámbito de la salud, esta visión restringida puede influir de manera directa en la calidad del servicio y en la seguridad del paciente. Por eso, la dirección debe no solo estar comprometida con la estrategia, sino también promover espacios para la participación, la escucha y el aprendizaje constante, de modo que ISO 9001:2015 se utilice como una herramienta dinámica que contribuya a la mejora del servicio y no únicamente como un requisito para la certificación (QMII, 2024).

Referencias Bibliográficas:
International Organization for Standardization. (2015). ISO 9001:2015 Quality management systems — Requirements. Recuperado de: https://www.iso.org/standard/62085.html
QMII. (2024). Effective leadership and top management involvement in ISO 9001:2015 – Strengthening quality and accountability. Recuperado de: https://www.qmii.com/effective-leadership-and-top-management-involvement-in-iso-90012015-strengthening-quality-and-accountability/
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Re: PREGUNTA 2

by PAMELA DAYANA ÑACATO CATUCUAGO -
Considero que tu aporte es muy claro, concuerdo en la falta de compromiso de la alta dirección es uno de los principales factores que debilitan la implementación del Sistema de Gestión de la calidad, puesto que sin liderazgo activo el sistema se percibe como una carga administrativa y no como una herramienta estratégica. La ISO 9001:2015 enfatiza que la dirección debe integrar el sistema de calidad en los procesos del negocio, asignar recursos y promover el enfoque basado en procesos y la mejora continua (ISO, 2015).
De la misma manera, recalco que la ausencia de liderazgo impacta directamente en la cultura organizacional y en la toma de decisiones. Cuando la dirección no prioriza la calidad, se normalizan las fallas y se limita el aprendizaje organizacional. Tal como plantea Deming, la mayoría de los problemas de calidad están asociados al sistema y a la gestión, no al desempeño individual de los trabajadores, lo que refuerza la responsabilidad directa de la alta dirección (Deming, 1989).
Por último, en el sector salud este tema cobra mayor relevancia, dado que una débil gestión de la calidad puede comprometer la seguridad del paciente y la eficiencia de los servicios. Un liderazgo visible, coherente y participativo permite fortalecer la comunicación interna, fomentar el compromiso del personal y asegurar que el sistema de gestión de la calidad genere resultados reales y sostenibles en el tiempo.

BIBLIOGRAFIA:
• Deming, W. E. (1989). Calidad, productividad y competitividad: la salida de la crisis. Díaz de Santos.
• Organización Internacional de Normalización. (2015). ISO 9001:2015 Sistemas de gestión de la calidad — Requisitos. ISO.