La tolerancia al soporte nutricional en el paciente crítico pediátrico es un elemento central para asegurar un aporte adecuado de energía y nutrimentos sin incrementar el riesgo de complicaciones gastrointestinales, respiratorias o metabólicas, por lo que su determinación debe basarse en una evaluación clínica integral y continua. En niños y adolescentes críticamente enfermos, la nutrición enteral constituye la vía de elección una vez alcanzada la estabilidad hemodinámica, y su tolerancia se define principalmente por la capacidad del paciente para recibir y progresar el soporte nutricional sin manifestaciones clínicas adversas. Entre los criterios más relevantes para evaluar la tolerancia se incluyen la ausencia o mínima presencia de distensión abdominal, vómitos, regurgitación, dolor abdominal, diarrea persistente o signos de aspiración pulmonar. La valoración del volumen residual gástrico continúa siendo un parámetro utilizado en la práctica clínica; sin embargo, la evidencia reciente sugiere interpretarlo con cautela y de manera contextualizada, considerando la edad, el peso, la modalidad de alimentación y la condición clínica del paciente, ya que valores elevados de forma aislada no necesariamente indican intolerancia y pueden conducir a interrupciones injustificadas del soporte nutricional. Asimismo, la frecuencia y consistencia de las evacuaciones, junto con la evolución del patrón abdominal, aportan información clave sobre la adaptación gastrointestinal. A estos criterios clínicos deben sumarse indicadores funcionales y metabólicos, como la posibilidad de avanzar progresivamente el volumen y la concentración del soporte nutricional, el cumplimiento gradual de los requerimientos energéticos y proteicos estimados y la ausencia de alteraciones metabólicas significativas, incluyendo hiperglucemia, desequilibrios electrolíticos o signos de sobrealimentación. La evaluación de la tolerancia nutricional debe realizarse de manera dinámica y multidisciplinaria, integrando al equipo médico, de enfermería y de nutrición clínica, con el fin de individualizar la toma de decisiones. La aplicación de protocolos estandarizados de seguimiento y progresión del soporte nutricional permite reducir el déficit energético acumulado, evitar suspensiones innecesarias de la nutrición enteral y favorecer mejores desenlaces clínicos, consolidando a la tolerancia nutricional como un indicador clave de calidad en la atención del paciente pediátrico críticamente enfermo.
Referencias:
1. Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., & McKeever, L. (2020). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 44(1), 258–279. https://doi.org/10.1002/jpen.1767
2. Li, Y., Fu, C. H., Ju, M. J., Liu, J., Yang, X. Y., & Xu, T. T. (2024). Measurements of enteral feeding intolerance in critically ill children: A scoping review. Frontiers in Pediatrics, 12, 1441171. https://doi.org/10.3389/fped.2024.1441171