Pregunta 2.

Re: Pregunta 2.

de MARíA CAMILA ROJAS ARAGONES -
Número de respuestas: 0
Excelente análisis, rescato y comparto totalmente su reflexión sobre la pérdida de confianza y credibilidad. El liderazgo en la norma ISO 9001:2015 no debe entenderse como una jerarquía de mando, sino como un ejercicio de coherencia.
Como menciona, el líder no solo indica el camino, sino que lo transita primero. Si los colaboradores perciben que la alta dirección es la primera en ignorar los indicadores de desempeño o en saltarse los protocolos cuando hay presión operativa, se destruye el sentido de pertenencia. Esto convierte al sistema de gestión de la calidad (SGC) en una estructura vacía.
Un punto técnico fundamental que refueza tu argumento es que la vesión 2015 de la norma eliminó la figura del representante de la dirección. Este cambio no fue casual, se hizo para evitar que la gerencia delegara la responsibilidad de la calidad en una sola persona. Ahora, la alta dirección debe demostrar su liderazgo integrando el SGC en los procesos de negocio. Si la planeación estratégica va por un lado y la gestión de calidad por otro, la organización sufre una esquizofrenia institucional que desmotiva al personal.
Bajo esta perspectiva ¿qué mecanismos considera que podrían implementarse para que la rendición de cuentas de la alta dirección sea transparente y motive realmente a los funcionarios a comprometerse con la calidad?
BIBLIOGRAFIA
Evans, J. R., & Lindsay, W. M. (2015). Administración y control de la calidad. Cengage Learning. 
Sánchez-Rodríguez, C., & Martínez-Lorente, A. R. (2004). Quality management practices and performance.