Desde mi experiencia laboral en el área de Talento Humano, puedo opinar respecto a la lectura de Chiavenato sobre la formación y desarrollo del talento humano, que siguen siendo aplicables, especialmente en empresas que por su naturaleza están cambiando constantemente. Chiavenato recalca que la capacitación no es un gasto, sino una inversión, ya que impacta directamente en el desempeño y la productividad de la empresa.
Chiavenato dice que la formación del talento humano debe enfocarse a satisfacer las necesidades reales de la empresa, identificadas a partir de brechas de competencias (GAP de entrenamiento), y estar alineada con los objetivos organizacionales. Pienso que muchas empresas fracasan en sus programas de capacitación y lo hacen simplemente como una actividad mas, al hacerlo sin un diagnóstico previo ni una evaluación posterior de resultados.
Aplicando este enfoque a Dynadrill, empresa del sector petrolero donde laboro, la formación del talento humano resulta crítica debido a los altos estándares de seguridad, calidad y eficiencia operativa que exige la industria. No basta con que un colaborador tenga experiencia previa; es indispensable reforzar continuamente sus competencias técnicas, conductuales y de seguridad industrial. Por ejemplo, la capacitación en procedimientos operativos, normas HSE y trabajo en equipo no solo reduce riesgos, sino que fortalece la cultura organizacional.
Otro aspecto sobre la lectura de Chiavenato es que la capacitación también cumple una función motivacional y de retención. Cuando el colaborador percibe que la empresa invierte en su desarrollo, se fortalece su compromiso y sentido de pertenencia. En Dynadrill, esto se evidencia cuando los colaboradores que reciben entrenamientos estructurados muestran mayor estabilidad laboral y mejor desempeño, en comparación con otras empresas de la competencia que no invierte en capacitación.
Chiavenato también habla sobre la responsabilidad compartida en el desarrollo: la organización debe ofrecer las herramientas y oportunidades, pero el colaborador también debe asumir un rol activo en su aprendizaje. En empresas como Dynadrill, fomentar esta corresponsabilidad permite formar profesionales más autónomos, conscientes de su impacto en la operación y alineados con los valores corporativos.
La formación del talento humano, tal como lo plantea Chiavenato, no solo mejora el desempeño individual, sino que aporta directamente en la competitividad y continuidad del negocio.
Fuente:
Chiavenato, I. Administración de Recursos Humanos: el capital humano de las organizaciones (10a. ed.), McGraw-Hill Interamericana, 2018. ProQuest Ebook Central, p.334-337