¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by ROMINA LISBETH CEDEÑO CASQUETE -
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Desde la ética y la antropología, la concepción del personal en una organización no puede reducirse a una visión meramente instrumental. El ser humano es, ante todo, un sujeto, es decir, una persona dotada de dignidad, libertad, racionalidad y capacidad de desarrollo, y no únicamente un medio para alcanzar fines productivos.

Desde una perspectiva ético-antropológica, el trabajador debe ser concebido como una persona integral, que no solo aporta fuerza laboral o conocimientos técnicos, sino también valores, emociones, creatividad, sentido crítico y proyecto de vida. Por ello, una organización ética reconoce que el trabajo no es solo una actividad económica, sino también un espacio de realización personal y social.

En este sentido, resulta limitado considerar al personal únicamente como recurso humano, ya que el término “recurso” tiende a objetivar al individuo, equiparándolo a los insumos materiales o financieros de la empresa. En cambio, el concepto de talento humano pone el énfasis en las capacidades, potencialidades y singularidades de cada persona, alineándose mejor con una visión ética que respeta la dignidad humana y promueve el desarrollo integral.

Asimismo, la noción de capital humano puede ser útil desde una perspectiva económica, en cuanto reconoce la inversión en conocimientos, habilidades y competencias; sin embargo, debe complementarse con una visión humanista. Si se lo concibe únicamente como capital, existe el riesgo de valorar a las personas solo en función de su rentabilidad. Por ello, es más adecuado entender a las personas no como “dirigidas”, sino como sujetos activos, capaces de participar, decidir y co-construir los objetivos organizacionales.

Respecto a la denominación de trabajadores o empleados, ambas son válidas en términos legales y funcionales, pero éticamente lo relevante es que cualquiera sea el término utilizado, se reconozca al individuo como persona y no como objeto de subordinación. El lenguaje no es neutro: refleja la cultura organizacional y la forma en que se concibe al ser humano dentro de la empresa.

Finalmente, el desarrollo profesional adquiere un papel central en esta concepción. Desde la ética, la organización tiene la responsabilidad de generar condiciones que favorezcan el aprendizaje, el crecimiento, la autorrealización y el equilibrio entre la vida laboral y personal. Promover el desarrollo profesional no solo beneficia a la empresa, sino que respeta la naturaleza del ser humano como un ser en permanente construcción.

En conclusión, desde una concepción ético-antropológica, el personal de una organización debe ser entendido como personas con talento, sujetos de dignidad y desarrollo, y no meramente como recursos o instrumentos productivos. Esta visión fortalece tanto la ética organizacional como la sostenibilidad y el sentido humano del trabajo.


REFERENCIAS 

Chiavenato, I. (2017). Gestión del talento humano (4.ª ed.). McGraw-Hill Education.

Davenport, T. H., & Harris, J. G. (2007). Competing on analytics: The new science of winning. Harvard Business School Press.

Drucker, P. F. (2002). La sociedad postcapitalista. Editorial Sudamericana.

Etzioni, A. (1988). The moral dimension: Toward a new economics. The Free Press.

Kliksberg, B. (2010). Ética para empresarios: Los desafíos sociales de la empresa. Editorial Trotta.

Nussbaum, M. C. (2012). Crear capacidades: Propuesta para el desarrollo humano. Paidós.

Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Editorial Planeta.

Ulrich, D. (1997). Human resource champions: The next agenda for adding value and delivering results. Harvard Business School Press.


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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by CAMILA BELEN GRIJALVA CAZA -
Hola Romina

Coincido contigo en que la gestión organizacional debe trascender la visión utilitarista para abrazar una fundamentación ética que priorice la dignidad intrínseca del trabajador. Al concebir al individuo como una persona integral y no como un simple insumo, la organización reconoce que el trabajo es un vehículo para la autorrealización y no solo un medio de subsistencia. Como bien señalas, el lenguaje moldea la realidad corporativa; por ello, sustituir la noción de "recurso" por la de "talento" o "persona" permite validar la autonomía y el proyecto de vida de cada colaborador. Esta perspectiva antropocéntrica es vital, pues como afirma Cortina (2013), la ética de la empresa no consiste únicamente en cumplir normas, sino en alcanzar el bien interno de la actividad, respetando los derechos de todos los implicados y fomentando una cultura de corresponsabilidad y respeto mutuo.

Por otro lado, la distinción que haces sobre el "capital humano" es crucial para evitar la mercantilización del talento en aras de la rentabilidad. Si bien las competencias técnicas son valiosas, una organización verdaderamente ética debe integrar el desarrollo profesional con el bienestar emocional y la participación activa del sujeto en la toma de decisiones. No se trata solo de gestionar habilidades, sino de potenciar a seres humanos capaces de co-construir un propósito común dentro de la entidad. En este sentido, Melé (2015) sostiene que el enfoque humanista en la dirección de empresas exige considerar a la persona como el centro, fin y agente del trabajo, promoviendo estructuras que faciliten el aprendizaje continuo y el equilibrio personal, garantizando así la sostenibilidad humana y social de la organización a largo plazo.

Referencias Bibliográficas
Cortina, A. (2013). Ética de la empresa: No solo responsabilidad social. Madrid, España: Editorial Trotta.
Melé, D. (2015). Ética en dirección de empresas: Casos y conceptos. Pamplona, España: Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by STEPHANIE NATHALY PAEZ CARRERA -
Hola Romina
Coincido en que, desde la ética y la antropología, la organización no puede concebir a su personal desde una lógica meramente instrumental. Reducir al trabajador a un medio productivo implica desconocer su condición de persona y sujeto moral. La antropología filosófica subraya que el ser humano es un fin en sí mismo, dotado de dignidad, libertad y capacidad de autotrascendencia, lo que obliga a las organizaciones a replantear sus prácticas desde una perspectiva más humana y responsable.

Asimismo, resulta acertado destacar que el trabajo no es solo una actividad económica, sino un espacio de realización personal y social. Diversos enfoques humanistas coinciden en que el trabajo permite a la persona desarrollarse, expresar sus capacidades y contribuir al bien común. En este marco, el concepto de talento humano refleja mejor esta visión integral, ya que reconoce la creatividad, el compromiso y la dimensión ética del trabajador, superando la noción limitada de “recurso” como simple insumo organizacional.

Finalmente, el énfasis en el desarrollo profesional como parte del desarrollo humano integral refuerza una concepción ética de la empresa. Promover el aprendizaje continuo, el bienestar y la participación activa no solo mejora el desempeño organizacional, sino que responde a la responsabilidad moral de respetar la naturaleza dinámica del ser humano. Una organización que asume esta visión fortalece su cultura ética y contribuye a un sentido más pleno y humano del trabajo.

Bibliografía
Aristóteles. (2002). Ética a Nicómaco. Madrid: Gredos.
Frankl, V. E. (2004). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder.
Fromm, E. (2006). ¿Tener o ser? Madrid: Fondo de Cultura Económica.
Juan Pablo II. (1981). Laborem Exercens. Ciudad del Vaticano.
MacIntyre, A. (2001). Animales racionales y dependientes. Barcelona: Paidós.
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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by NICOLAS RAUL CISNEROS SUAREZ -
Este foro constituye una crítica necesaria al modelo mecanicista que ha predominado en la gestión empresarial. Al situar la antropología en el centro, se reconoce que la dignidad humana es innegociable y que el trabajador no es un "insumo" reemplazable, sino un fin en sí mismo. Esta perspectiva rompe con la cosificación implícita en el término "recursos humanos", proponiendo en su lugar una gestión del talento que valore la subjetividad, la creatividad y el proyecto de vida de cada individuo. El lenguaje, como se ha mencionado, actúa como un espejo de la cultura corporativa: tratar al personal como sujetos activos y no como objetos de subordinación transforma la jerarquía en una comunidad de colaboración. Así, el desarrollo profesional deja de ser una simple mejora de competencias para convertirse en un compromiso ético con la autorrealización. En última instancia, humanizar la empresa no es solo un acto de justicia social, sino la única vía para construir organizaciones sostenibles y resilientes, donde el trabajo recupere su sentido como espacio de crecimiento humano integral

Bibliografia
Cortina, A. (2013). Ética de la empresa: No sólo como estrategia sino como filosofía de vida. Editorial Trotta.