¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de CAMILA BELEN GRIJALVA CAZA -
Número de respuestas: 3

Desde una perspectiva ético-antropológica, la concepción del personal en una organización debe superar la visión puramente instrumental para reconocer al trabajador como un fin en sí mismo, dotado de una dignidad inalienable que no puede ser supeditada a objetivos económicos. Bajo este enfoque, el individuo no es un objeto maleable ni una pieza sustituible de un engranaje, sino un sujeto con libertad, racionalidad y una dimensión trascendente que aporta no solo esfuerzo físico, sino también creatividad y valores morales. Por ello, la empresa ética se constituye como una comunidad de personas donde el trabajo se entiende como una actividad que dignifica y permite la expresión de la identidad humana. Como señala Cortina (2013), la gestión de personas debe basarse en una ética de la responsabilidad que considere a cada colaborador como un interlocutor válido, cuyos derechos y aspiraciones deben ser respetados para alcanzar el bien común dentro del tejido social.


En cuanto a la terminología, es preferible el concepto de "talento humano" sobre el de "recurso humano", ya que este último tiende a cosificar a la persona al equipararla con insumos materiales o financieros que se agotan o se desechan. El talento humano, en cambio, resalta la singularidad, las potencialidades y la capacidad de innovación que cada sujeto aporta desde su subjetividad. Si bien la noción de "capital humano" es útil para visibilizar la inversión en conocimientos y habilidades, desde el humanismo cristiano y la antropología clásica se advierte que no debe derivar en una mercantilización del ser. Por tanto, más que "personas dirigidas", la organización debe verlas como "sujetos activos" capaces de participar y co-construir la misión institucional. Según Melé (2015), un enfoque humanista de la dirección exige tratar a los empleados no como activos que se poseen, sino como agentes libres cuya participación es esencial para el florecimiento de la organización.


Finalmente, el desarrollo profesional en esta estructura no debe limitarse a la capacitación técnica para aumentar la productividad, sino que debe entenderse como un crecimiento integral que armonice la competencia laboral con la autorrealización personal. La distinción entre "trabajador" o "empleado" es funcional, pero éticamente lo relevante es que el vínculo no sea de subordinación ciega, sino de colaboración basada en el reconocimiento mutuo. La organización tiene la responsabilidad ética de generar condiciones que favorezcan el aprendizaje continuo y el equilibrio con la vida privada, respetando la naturaleza del ser humano como un ser en constante perfeccionamiento. En este sentido, Argandoña (2011) sostiene que el desarrollo profesional ético implica crear un entorno donde el trabajo facilite la adquisición de virtudes y el despliegue de las capacidades humanas, asegurando que la empresa sea, ante todo, un espacio de desarrollo para la persona.


Referencias bibliográficas 

Argandoña, A. (2011). La empresa como comunidad de personas. Barcelona, España: IESE Business School - Universidad de Navarra.

  • Cortina, A. (2013). Ética de la empresa: No solo responsabilidad social. Madrid, España: Editorial Trotta.

  • Melé, D. (2015). Ética en dirección de empresas: Casos y conceptos. Pamplona, España: Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).

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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de STEPHANIE NATHALY PAEZ CARRERA -
Hola Camila
Coincido con el planteamiento al señalar que la organización debe superar una visión instrumental del personal y reconocer al trabajador como un sujeto dotado de dignidad y libertad. Desde la antropología filosófica, el ser humano no puede reducirse a su función productiva, ya que el trabajo es una dimensión constitutiva de la persona que le permite desplegar sus capacidades, asumir responsabilidades y contribuir al bien común. En este sentido, la empresa adquiere una responsabilidad ética al configurarse como un espacio donde el trabajo no solo genera resultados económicos, sino también sentido y realización personal.

Asimismo, es pertinente la preferencia por el concepto de talento humano, ya que este resalta la singularidad y el potencial creativo de cada persona, frente a nociones que pueden derivar en la cosificación del individuo. El desarrollo profesional, entendido éticamente, debe orientarse al crecimiento integral y no limitarse a la eficiencia técnica, promoviendo la participación, el aprendizaje continuo y relaciones laborales basadas en el respeto. Una organización que asume esta visión fortalece su cultura ética y reconoce que el desarrollo de las personas es condición esencial para la sostenibilidad y el sentido humano del trabajo.

Bibliografía
Aristóteles. (2002). Ética a Nicómaco. Madrid: Gredos.
Frankl, V. E. (2004). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder.
MacIntyre, A. (2001). Animales racionales y dependientes. Barcelona: Paidós.
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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de GISEL BRIZETH LINO VERA -
Hola Camila, el planteamiento presentado refuerza una idea central de la ética organizacional contemporánea: la necesidad de trascender la lógica instrumental que históricamente ha predominado en las empresas. Reconocer al trabajador como un fin en sí mismo implica asumir que la eficiencia económica no puede constituirse en el criterio último de valoración, sino que debe subordinarse al respeto por la dignidad humana. Esta concepción resulta clave para comprender a la organización no solo como una estructura productiva, sino como un espacio de convivencia donde se configuran relaciones morales y sociales.

En este sentido, la preferencia por el concepto de talento humano adquiere una relevancia ética profunda, ya que pone el acento en la persona como portadora de capacidades únicas y no como un elemento intercambiable. Si bien categorías como capital humano permiten dimensionar la inversión en conocimiento, su uso debe ser crítico y responsable para evitar reducir a la persona a una lógica de propiedad o rentabilidad. Concebir al personal como sujetos activos favorece la participación, el compromiso y la corresponsabilidad en la construcción del proyecto organizacional. Finalmente, resulta pertinente destacar que el desarrollo profesional, entendido desde una perspectiva ética, no puede separarse del desarrollo integral de la persona.

Referencias:
Argandoña, A. (2011). La ética en la empresa y la responsabilidad social. IESE Business School.
Cortina, A. (2013). Ética de la empresa: Claves para una nueva cultura empresarial. Trotta.
Melé, D. (2015). Management ethics: Placing ethics at the core of good management. Palgrave Macmillan.
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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de ROMINA LISBETH CEDEÑO CASQUETE -
Estimada Camila,
tu intervención presenta una sólida fundamentación ético-antropológica que cuestiona con acierto la visión instrumental del trabajador en las organizaciones. Coincido en que reconocer al colaborador como un fin en sí mismo, y no como un medio subordinado a los resultados económicos, constituye el núcleo de una gestión verdaderamente ética. Esta perspectiva se encuentra en consonancia con la ética kantiana y con las corrientes personalistas, las cuales sostienen que la dignidad humana es inalienable y no depende de la utilidad productiva del individuo.

Asimismo, resulta pertinente tu análisis sobre la empresa como comunidad de personas. Entender el trabajo como una actividad que dignifica y permite la expresión de la identidad humana refuerza la idea de que la organización no es solo un espacio económico, sino también un ámbito moral y social. Tal como señala Cortina (2013), una ética de la responsabilidad exige considerar a los colaboradores como interlocutores válidos, capaces de participar en la construcción del bien común, lo que implica respeto por sus derechos, aspiraciones y proyectos de vida.

En relación con la terminología, comparto tu preferencia por el concepto de talento humano frente al de recurso humano. Esta distinción no es meramente semántica, sino profundamente ética, ya que evita la cosificación de la persona y pone en valor su singularidad, creatividad y capacidad de innovación. Coincidiendo con Melé (2015), un enfoque humanista de la dirección reconoce a los trabajadores como agentes libres y responsables, cuya participación activa es esencial para el desarrollo sostenible de la organización.

Finalmente, es especialmente relevante tu énfasis en el desarrollo profesional como un proceso integral. Limitarlo a la capacitación técnica empobrece su sentido ético, mientras que comprenderlo como un camino de crecimiento humano y moral fortalece tanto a la persona como a la empresa. En este punto, Argandoña (2011) aporta una visión clave al sostener que el trabajo debe ser un espacio para la adquisición de virtudes y el despliegue de las capacidades humanas. En consecuencia, una organización ética no solo busca eficiencia, sino que asume su responsabilidad en la formación de personas plenas, capaces de contribuir de manera consciente y responsable a la sociedad.

Referencias bibliográficas

Argandoña, A. (2011). La ética en la empresa. Madrid: Instituto de Estudios Económicos.

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente la ética? Barcelona: Paidós.

Kant, I. (2009). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Madrid: Alianza.

Melé, D. (2015). Humanistic management: Protecting dignity and promoting well-being. Cambridge: Cambridge University Press.