¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by ROMINA LISBETH CEDEÑO CASQUETE -
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Estimada Camila,
tu intervención presenta una sólida fundamentación ético-antropológica que cuestiona con acierto la visión instrumental del trabajador en las organizaciones. Coincido en que reconocer al colaborador como un fin en sí mismo, y no como un medio subordinado a los resultados económicos, constituye el núcleo de una gestión verdaderamente ética. Esta perspectiva se encuentra en consonancia con la ética kantiana y con las corrientes personalistas, las cuales sostienen que la dignidad humana es inalienable y no depende de la utilidad productiva del individuo.

Asimismo, resulta pertinente tu análisis sobre la empresa como comunidad de personas. Entender el trabajo como una actividad que dignifica y permite la expresión de la identidad humana refuerza la idea de que la organización no es solo un espacio económico, sino también un ámbito moral y social. Tal como señala Cortina (2013), una ética de la responsabilidad exige considerar a los colaboradores como interlocutores válidos, capaces de participar en la construcción del bien común, lo que implica respeto por sus derechos, aspiraciones y proyectos de vida.

En relación con la terminología, comparto tu preferencia por el concepto de talento humano frente al de recurso humano. Esta distinción no es meramente semántica, sino profundamente ética, ya que evita la cosificación de la persona y pone en valor su singularidad, creatividad y capacidad de innovación. Coincidiendo con Melé (2015), un enfoque humanista de la dirección reconoce a los trabajadores como agentes libres y responsables, cuya participación activa es esencial para el desarrollo sostenible de la organización.

Finalmente, es especialmente relevante tu énfasis en el desarrollo profesional como un proceso integral. Limitarlo a la capacitación técnica empobrece su sentido ético, mientras que comprenderlo como un camino de crecimiento humano y moral fortalece tanto a la persona como a la empresa. En este punto, Argandoña (2011) aporta una visión clave al sostener que el trabajo debe ser un espacio para la adquisición de virtudes y el despliegue de las capacidades humanas. En consecuencia, una organización ética no solo busca eficiencia, sino que asume su responsabilidad en la formación de personas plenas, capaces de contribuir de manera consciente y responsable a la sociedad.

Referencias bibliográficas

Argandoña, A. (2011). La ética en la empresa. Madrid: Instituto de Estudios Económicos.

Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente la ética? Barcelona: Paidós.

Kant, I. (2009). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Madrid: Alianza.

Melé, D. (2015). Humanistic management: Protecting dignity and promoting well-being. Cambridge: Cambridge University Press.