La concepción ético-antropológica del personal de una organización es la forma en que la empresa entiende y valora al ser humando dentro del entorno laboral. Desde esta perspectiva el trabajador no es visto solo como un recurso productivo, sino como una persona con valores principios, dignidad, necesidades, aspiraciones y capacidades. La esencia del humano, lo que nos conduce a la necesidad de definir lo que el hombre es en realidad y a considerar que su capacidad para concebir y lograr un futuro mejor constituye el motor real de su actividad y la garantía de una civilización sostenible. (Jonas H.)
Esta concepción reconoce que cada colaborador aporta no solo conocimientos y habilidades, sino también experiencias, emociones y criterios éticos que influyen en su comportamiento y en la cultura organizacional, la empresa debe promover el respeto, la justicia, la equidad, la responsabilidad y la honestidad en todas sus prácticas, fomentando relaciones laborales basadas en la confianza y el trato humano. El ser humano no puede ser visto como una máquina o mercantilizado como un activo financiero más. El empleado es el gestor de la productividad y la eficiencia. El enfoque antropológico subraya la palabra talento, que implica ingenio, creatividad y capacidad de transferir conocimiento. “La antropología debe habernos enseñado a observar cómo se necesitan los individuos unos a otros y cómo se organizan o estructuran para vivir en común (Bernardo Regal)
Bibliografía
Bernardo R. Alberti. (1987). Fundamentos de la Etica Profesional. Lima-Perú: Talleres gráficos de la Universidad de Lima.
JONAS, H. (1995). JONAS, H. El principio de responsabilidad: ensayo de una Ética para la civilización tecnológica. Barcelona: Herder, 349.