¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by BRAYAN ALEXANDER AYALA RIVADENEIRA -
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Desde la ética y la antropología, la concepción del ser humano en las organizaciones ha evolucionado desde una visión objetivadora, propia del taylorismo y del enfoque mecanicista de la producción (Taylor, 1911; Fayol, 1916), hacia una visión personalista, donde la persona es considerada un sujeto libre y portador de dignidad. Autores como Maritain (1947) y Guardini (1950) señalan que reducir al trabajador a un recurso contradice su esencia, porque la persona es fin en sí misma y no un medio productivo. Por ello, la tendencia contemporánea es sustituir la noción de “recurso humano” por talento humano, reconociendo que cada individuo posee capacidades únicas que deben potenciarse.


Asimismo, aunque la teoría económica introdujo el concepto de capital humano para resaltar la importancia del conocimiento y las competencias en el desarrollo organizacional (Schultz, 1961; Becker, 1993), desde una perspectiva ética este término puede resultar reductivo si subordina la dignidad humana a la productividad. En contraste, enfoques centrados en la “persona” o en el “colaborador” destacan la corresponsabilidad, la autonomía y el liderazgo orientado al servicio, alineándose con visiones de Sen (1999) o Wojtyla (1979), para quienes el trabajo es un medio de autorrealización y libertad, no solo una relación contractual.


Finalmente, la gestión del personal debe integrar no solo el desarrollo profesional, sino también el desarrollo humano integral, que incluye bienestar, sentido del trabajo, creatividad y crecimiento ético. Esta perspectiva personalista, resaltada por autores como Melé (2009) y Polo (1997), sostiene que las organizaciones existen por y para las personas; por tanto, deben promover su florecimiento. En consecuencia, hablar de talento humano, personas o colaboradores resulta más coherente con una visión ético‑antropológica que reconozca la dignidad, la libertad y el potencial de cada individuo dentro de la empresa.


REFERENCIAS:  

Becker, G. S. (1993). Human capital: A theoretical and empirical analysis, with special reference to education (3rd ed.). University of Chicago Press.

Fayol, H. (1916). Administration industrielle et générale. Dunod.

Guardini, R. (1950). El mundo y la persona. Editorial Cristiandad.

Maritain, J. (1947). La persona y el bien común. Desclée de Brouwer.

Melé, D. (2009). Business ethics in action: Seeking human excellence in organizations. Palgrave Macmillan.

Polo, L. (1997). Ética: Hacia una versión moderna de los temas clásicos. Unión Editorial.

Schultz, T. W. (1961). Investment in human capital. The American Economic Review, 51(1), 1–17.

Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press.

Taylor, F. W. (1911). The principles of scientific management. Harper & Brothers.

Wojtyla, K. (1979). Laborem exercens. Librería Editrice Vaticana.


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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by JENNYFER NICOLE CIFUENTES CARVAJAL -
Coincido con tu análisis sobre la evolución desde una visión mecanicista hacia un enfoque personalista del ser humano en las organizaciones. Me parece clave rescatar cómo autores como Maritain y Guardini nos recuerdan que la persona no puede ser reducida a un medio productivo, ya que su dignidad es un fin en sí misma. Desde esa lógica, el uso del término talento humano resulta más coherente, porque reconoce la singularidad y el potencial de cada individuo dentro de la empresa.
También considero muy acertada tu observación sobre el concepto de capital humano. Si bien aporta valor al reconocer la importancia del conocimiento y las competencias, desde una perspectiva ética debe complementarse con una visión centrada en la persona, donde el trabajo sea entendido como un espacio de autorrealización y libertad, tal como plantean Sen y Wojtyla. En ese sentido, el trabajador no solo cumple una función económica, sino que participa activamente en la construcción de sentido y cultura organizacional.
Finalmente, comparto la idea de que la gestión del personal debe ir más allá del desarrollo profesional y apostar por el desarrollo humano integral. Cuando las organizaciones ponen a la persona en el centro, no solo actúan éticamente, sino que también fortalecen su sostenibilidad y compromiso interno. Por ello, hablar de colaboradores o talento humano refleja mejor una concepción ético-antropológica acorde con los desafíos actuales.

Referencias bibliográficas
Becker, G. S. (1993). Human capital: A theoretical and empirical analysis, with special reference to education (3rd ed.). University of Chicago Press.
Maritain, J. (1947). La persona y el bien común. Desclée de Brouwer.
Melé, D. (2009). Business ethics in action: Seeking human excellence in organizations. Palgrave Macmillan.
Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press.
Wojtyla, K. (1979). Laborem exercens. Libreria Editrice Vaticana.
In reply to BRAYAN ALEXANDER AYALA RIVADENEIRA

Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by ISAAC PATRICIO RODRíGUEZ LARGO -
Tu texto me parece muy bien construido, coherente y con un nivel académico alto. Logras articular correctamente la evolución histórica (del taylorismo al personalismo) con una postura ética clara, lo cual muestra comprensión teórica y capacidad crítica.

Destaco tres fortalezas principales: primero, que no solo describes modelos, sino que los evalúas éticamente, especialmente al señalar que los enfoques mecanicistas y economicistas son insuficientes para comprender la dignidad humana. Segundo, el uso equilibrado del concepto de capital humano: reconoces su aporte sin absolutizarlo, lo que evita una postura extrema y fortalece tu argumentación. Tercero, tu conclusión es consistente con todo lo anterior, porque afirmas que la organización debe orientarse al florecimiento de la persona, no solo al rendimiento.

En mi opinión, tu postura es sólida porque defiende que el trabajador debe ser visto como sujeto moral y colaborador, no como objeto productivo, y además vinculas esto con desarrollo humano integral, lo cual responde bien a la pregunta planteada en el foro. Si quisiera sugerir una mejora menor, sería añadir un ejemplo práctico (por ejemplo, políticas de bienestar o liderazgo participativo) para aterrizar aún más la teoría en la realidad organizacional.

En conjunto, tu intervención es clara, bien fundamentada y plenamente coherente con una concepción ético-antropológica humanista del trabajo.