La forma en que una organización concibe al trabajador no es una cuestión meramente semántica o administrativa, sino una postura profundamente ética y antropológica. A lo largo de la historia del pensamiento organizacional, el personal ha sido entendido alternativamente como objeto de producción o como sujeto de acción, lo que ha dado lugar a modelos de gestión centrados en la eficiencia instrumental o en la dignidad humana. En el contexto contemporáneo, caracterizado por la globalización, la transformación digital y la creciente preocupación por la responsabilidad social, resulta imprescindible revisar críticamente estas concepciones.
Desde la antropología filosófica, el ser humano es un ser personal, dotado de racionalidad, libertad, conciencia moral y capacidad relacional. El trabajo no constituye únicamente un medio de subsistencia, sino una dimensión esencial de la realización personal y social. A través del trabajo, la persona se expresa, se desarrolla y contribuye al bien común.
Esta visión se opone a enfoques mecanicistas heredados de la organización científica del trabajo, donde el trabajador era reducido a una pieza funcional del sistema productivo. En contraposición, la perspectiva personalista reconoce que la persona precede al trabajo y que este debe estar al servicio de su dignidad. Tal como lo plantea Kant (1785/2002), el ser humano no puede ser tratado únicamente como medio, sino siempre como fin en sí mismo, principio que tiene profundas implicaciones éticas en el ámbito organizacional.
El término recurso humano proviene de una lógica productivista que equipara a las personas con otros factores de producción, como el capital o la tecnología. Aunque ampliamente utilizado, este concepto resulta problemático desde una perspectiva ética, ya que tiende a cosificar al trabajador y a valorar su aporte exclusivamente en términos de eficiencia.
El análisis ético-antropológico del personal en la organización permite afirmar que las personas no pueden ser concebidas como meros recursos, capitales o instrumentos productivos. Son sujetos morales, dotados de dignidad y capacidad de desarrollo, que participan activamente en la construcción de la organización y de la sociedad.
BIBLIOGRAFIA
· Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1785)