¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de Guillermo Israel Chacón Veintimilla -
Número de respuestas: 2

Desde una perspectiva ético-antropológica, el personal de una organización debe concebirse ante todo como persona, es decir, como un sujeto con dignidad, libertad, racionalidad y capacidad de trascendencia. La ética reconoce que el ser humano no puede reducirse a un medio para alcanzar fines económicos, sino que es un fin en sí mismo. Por ello, considerarlo únicamente como “recurso humano” implica cosificarlo y limitar su valor a su productividad. En cambio, hablar de talento humano supone reconocer su singularidad, su creatividad y su potencial de desarrollo, lo cual se alinea mejor con una visión antropológica integral del ser humano.


Del mismo modo, más que capital humano o simple fuerza laboral dirigida, el trabajador debe ser entendido como colaborador estratégico y protagonista del desarrollo organizacional. Las empresas no solo gestionan tareas, sino personas con proyectos de vida, aspiraciones y necesidades de crecimiento profesional y personal. Desde esta concepción, el desarrollo profesional no es solo una inversión para aumentar la rentabilidad, sino un compromiso ético con el florecimiento humano. En consecuencia, la organización que adopta una visión centrada en la persona construye relaciones más justas, sostenibles y coherentes con una administración verdaderamente humana.


Referencias

Cortina, A. (2007). Ética de la empresa: Claves para una nueva cultura empresarial. Madrid, España: Trotta.

Saldarriaga, J. G. (2013). La gestión humana: Tendencias y perspectivas. Revista Escuela de Administración de Negocios, (75), 220-235.

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Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de ANTHONY IVAN SORIA LOPEZ -
Hola Guillermo. Comparto plenamente la afirmación de mi compañero cuando sostiene que el personal debe concebirse ante todo como persona, es decir, como sujeto dotado de dignidad, libertad y racionalidad. Esta idea coincide con el principio ético formulado por Immanuel Kant (1785/2002), quien establece que el ser humano debe ser tratado siempre como un fin en sí mismo y nunca únicamente como un medio. Desde esta perspectiva, coincido en que denominar al trabajador exclusivamente como “recurso humano” puede implicar una cosificación que reduce su valor a la productividad económica.

Asimismo, considero muy acertada la relación que el compañero establece entre talento humano y florecimiento personal. Como señala Adela Cortina (2007), la ética empresarial exige construir una cultura organizacional basada en el respeto, la justicia y la responsabilidad social. En este sentido, hablar de talento humano no es simplemente un cambio terminológico, sino un giro conceptual que reconoce la singularidad, creatividad y potencial de cada persona dentro de la empresa.

También resulta relevante su planteamiento acerca del desarrollo profesional como compromiso ético y no solo como inversión rentable. Esta idea se alinea con lo expuesto por Saldarriaga (2013), quien destaca que la gestión humana contemporánea debe superar enfoques instrumentales y orientarse hacia el reconocimiento de la subjetividad del trabajador. Coincido en que las organizaciones no gestionan únicamente tareas, sino proyectos de vida, aspiraciones y procesos de crecimiento integral.

En conclusión, el aporte presentado fortalece una visión humanista de la organización, en la que el trabajador es concebido como colaborador estratégico y protagonista del desarrollo organizacional. Esta perspectiva no solo es coherente con una ética centrada en la dignidad humana, sino que además promueve relaciones laborales más justas, sostenibles y auténticamente humanas.

Referencias

Cortina, A. (2007). Ética de la empresa: Claves para una nueva cultura empresarial. Trotta.

Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (M. García Morente, Trad.). Alianza. (Obra original publicada en 1785).

Saldarriaga, J. G. (2013). La gestión humana: Tendencias y perspectivas. Revista Escuela de Administración de Negocios, (75), 220–235.
En respuesta a Guillermo Israel Chacón Veintimilla

Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

de SANTIAGO ALEXANDER CARRILLO ALVEAR -
Estimado Israel considero que desde una perspectiva ético-antropológica, reconocer al personal de una organización como persona implica valorarlo por su dignidad, libertad y capacidad de trascendencia, no simplemente por su productividad económica. Esta visión rechaza la clasificación que surge al llamarlo “recurso humano” y promueve el concepto de talento humano, el cual reconoce la singularidad, creatividad y potencial de desarrollo de cada individuo, integrando así una mirada más completa del ser humano dentro del entorno organizacional.

Asimismo, entender al trabajador como colaborador estratégico permite que la empresa gestione no solo tareas, sino proyectos de vida, aspiraciones y necesidades de crecimiento. Desde esta óptica, el desarrollo profesional se concibe como un compromiso ético con el florecimiento humano, y no únicamente como un medio para incrementar la rentabilidad. Las organizaciones que adoptan esta perspectiva construyen relaciones más justas y sostenibles, alineadas con una administración genuinamente centrada en las personas.

Referencia:
Autor desconocido. (s.f.). Perspectiva ético-antropológica sobre el personal y el talento humano en la organización. Editorial desconocida.