Estimado Jhimy en tu publicación haces referencia a que la concepción que una organización tiene sobre sus trabajadores trasciende lo administrativo y refleja un compromiso ético y antropológico. Mientras que modelos tradicionales de gestión consideraban al trabajador como un instrumento para maximizar la eficiencia, la perspectiva contemporánea y personalita reconoce la centralidad de la persona, su dignidad y su desarrollo integral. Desde esta óptica, el trabajo no solo cumple una función económica, sino que constituye un medio para la realización personal y social, alineándose con la idea kantiana de que los seres humanos deben ser tratados siempre como fines en sí mismos, lo que exige replantear la gestión organizacional en términos de respeto, responsabilidad y contribución al bien común.
Referencia:
Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (3). Madrid: Editorial Gredos. (Trabajo original publicado en 1785)
Referencia:
Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (3). Madrid: Editorial Gredos. (Trabajo original publicado en 1785)