Analizando un caso desde la regulación emocional.

Analizando un caso desde la regulación emocional.

de MAYRA MISHELL QUIñA MOSQUERA -
Número de respuestas: 2

1. Componentes del ciclo disfuncional:

a) Esquema de vulnerabilidad
Un esquema de vulnerabilidad en María podría ser la creencia de que debe proteger emocionalmente a su familia y no mostrar debilidad, lo que la lleva a inhibir la expresión emocional y asumir sola el impacto del diagnóstico. Estos esquemas predisponen a respuestas disfuncionales cuando ocurre un evento altamente estresante, como una enfermedad grave.


b) Factor desencadenante
El diagnóstico de cáncer de mama constituye el factor desencadenante, ya que implica una ruptura en la continuidad de la vida, genera incertidumbre sobre el futuro y activa temores relacionados con la salud, la familia y la supervivencia.


c) Agente de mantenimiento.
Un agente de mantenimiento observable es la evitación del tema y la distracción constante mediante televisión y redes sociales, lo cual le permite escapar temporalmente del malestar, pero impide procesar emocionalmente la situación y mantiene el ciclo de ansiedad y preocupación.


2. Estrategias de regulación emocional utilizadas por María:


• Supresión emocional
María intenta no mostrar tristeza o enojo y minimiza sus miedos en consultas médicas, inhibiendo la expresión emocional.

• Rumiación
Presenta pensamientos repetitivos sobre el futuro, lo cual indica pensamiento negativo recurrente que fomenta la incertidumbre.

• Evitación experiencial
Evita hablar del diagnóstico y utiliza distracción constante para no pensar en la enfermedad.

• Dificultades en claridad emocional
No logra reconocer ni expresar claramente lo que siente, mostrando dificultad para comprender y comunicar su estado emocional.


3. ¿Estas estrategias son adaptativas o desadaptativas?

En este contexto, las estrategias utilizadas por María resultan principalmente desadaptativas, ya que, aunque pueden aliviar momentáneamente el malestar, a largo plazo dificultan un afrontamiento saludable de la enfermedad. La supresión emocional reduce la expresión externa de las emociones, pero mantiene el malestar interno sin resolverse. A su vez, la evitación impide procesar emocionalmente la situación y limita la posibilidad de recibir apoyo social. Por otro lado, la rumiación favorece la aparición de ansiedad y preocupación constante por el futuro, mientras que la falta de claridad emocional dificulta reconocer y expresar adecuadamente lo que siente, obstaculizando así un ajuste psicológico adaptativo frente a la experiencia de enfermedad.


4. ¿Qué alternativa regulatoria podría favorecer un mejor ajuste?

Una alternativa regulatoria adecuada sería trabajar desde enfoques de tercera generación, como ACT y DBT, integrados dentro de un modelo transdiagnóstico, el cual permite comprender el malestar emocional sin centrarse exclusivamente en el diagnóstico o en la patología, sino en los procesos psicológicos que mantienen el sufrimiento. Este enfoque favorece una atención más humana, individualizada y personalizada, evitando patologizar la experiencia emocional normal que puede surgir frente a una enfermedad como el cáncer.

Desde esta perspectiva se pueden promover estrategias como la aceptación emocional, permitiendo experimentar tristeza o miedo sin intentar evitarlos; la reducción de la evitación experiencial, facilitando que la persona pueda hablar sobre su diagnóstico y compartir emociones con su entorno; la defusión cognitiva, aprendiendo a observar pensamientos preocupantes sin quedar atrapada en ellos; y el desarrollo de mayor conciencia y claridad emocional, identificando y expresando emociones de manera saludable.

Estas estrategias, apoyadas en herramientas de regulación emocional y tolerancia al malestar propias de ACT y DBT, favorecen un mejor ajuste psicológico y fortalecen la capacidad de afrontamiento frente a la enfermedad, promoviendo una adaptación emocional más saludable durante el proceso oncológico (Jiang et al., 2024).


Bibliografía

Jiang, X., Sun, J., Song, R., Wang, Y., Li, J., & Shi, R. (2024). Acceptance and commitment therapy reduces psychological distress in patients with cancer: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Frontiers in Psychology14, 1253266–1253266. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1253266


En respuesta a MAYRA MISHELL QUIñA MOSQUERA

Re: Analizando un caso desde la regulación emocional.

de MELANIE CAMILA PUENTE TRUJILLO -
Coincido contigo en que el esquema de vulnerabilidad centrado en la protección emocional de la familia es un elemento clave. La creencia de que debe “ser fuerte” y no preocupar a los demás limita la expresión emocional y el acceso al apoyo social, lo cual es especialmente relevante en el contexto oncológico. También considero acertada la integración de enfoques como ACT y DBT desde un modelo transdiagnóstico.
Un aspecto que ampliaría es el rol de la rumiación como agente de mantenimiento central. Más allá de la evitación, los pensamientos repetitivos sobre el futuro podrían funcionar como un intento de controlar la incertidumbre, pero terminan incrementando la ansiedad y el insomnio, perpetuando el malestar.
Como intervención breve, propondría iniciar con psicoeducación sobre la normalidad del miedo y la tristeza ante el diagnóstico, seguida de un ejercicio de defusión cognitiva (por ejemplo, identificar “estoy teniendo el pensamiento de que…”). Complementaría con una tarea breve de expresión emocional escrita, para favorecer claridad emocional y reducir evitación. Esto podría promover un ajuste más flexible y saludable frente a la enfermedad.
En respuesta a MAYRA MISHELL QUIñA MOSQUERA

Re: Analizando un caso desde la regulación emocional.

de ANA MERCEDES ALBUJA SáNCHEZ -
Mishu, coincido contigo en que la creencia de que María debe proteger emocionalmente a su familia funciona como un organizador central de su respuesta afectiva frente al diagnóstico. Esta idea de que mostrar tristeza o miedo podría desestabilizar al entorno parece sostener su tendencia a inhibir la expresión emocional y asumir en soledad el impacto de la enfermedad, lo cual termina reforzando el aislamiento afectivo y limitando el acceso a apoyo social.
Sin embargo, ampliaría la lectura en torno a las dificultades en claridad emocional. Más que una incapacidad para reconocer lo que siente, podría pensarse que María sí entra en contacto con afectos como tristeza o enojo, pero no logra legitimarlos como experiencias comunicables dentro de su red relacional. Es decir, no necesariamente hay ausencia de conciencia emocional, sino una regulación orientada a mantener la estabilidad del sistema familiar, incluso a costa de su propio procesamiento emocional. En este sentido, la minimización en consulta médica podría entenderse no solo como falta de identificación afectiva, sino como una forma de mantener una narrativa de control frente a una experiencia que introduce incertidumbre radical.
A nivel de intervención, podría ser útil trabajar inicialmente en psicoeducación sobre la incertidumbre asociada al proceso oncológico, validando que la aparición de emociones ambivalentes forma parte de una respuesta esperable frente al diagnóstico. Posteriormente, promover espacios de aceptación emocional que le permitan reconocer y nombrar su experiencia interna sin necesidad de suprimirla para proteger a otros. Esto podría complementarse con estrategias de reevaluación cognitiva, orientadas a flexibilizar la creencia de que compartir su malestar necesariamente generará daño en su familia, facilitando así una regulación emocional más ajustada en el contexto de enfermedad.