Respondiendo a ¿Qué cambio cultural consideras más difícil de implementar en tu organización para cumplir con la atención centrada en la persona, y qué necesitaría el equipo para lograrlo?
Menciono que, el cambio cultural más difícil de implementar para cumplir con la atención centrada en la persona es transitar de un modelo paternalista a uno verdaderamente participativo, donde el paciente sea coprotagonista de las decisiones clínicas y organizacionales. Este cambio implica modificar creencias arraigadas sobre autoridad profesional y redistribuir el poder en la relación asistencial. Según Epstein y Street (2011), la atención centrada en el paciente requiere transformar actitudes, comunicación y estructuras institucionales para integrar valores y preferencias individuales en la práctica cotidiana. Para lograrlo, el equipo necesitaría formación continua en toma de decisiones compartida, habilidades de comunicación empática y ética clínica aplicada. También sería fundamental contar con liderazgo comprometido, espacios de reflexión interdisciplinaria y sistemas que faciliten la participación activa del paciente. Solo mediante una cultura organizacional basada en respeto, diálogo y aprendizaje continuo se podrá consolidar un modelo realmente centrado en la persona.
Referencias bibliográficas:
Epstein, R. M., & Street, R. L. (2011). The values and value of patient-centered care. Annals of Family Medicine, 9(2), 100–103. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21403134/
Menciono que, el cambio cultural más difícil de implementar para cumplir con la atención centrada en la persona es transitar de un modelo paternalista a uno verdaderamente participativo, donde el paciente sea coprotagonista de las decisiones clínicas y organizacionales. Este cambio implica modificar creencias arraigadas sobre autoridad profesional y redistribuir el poder en la relación asistencial. Según Epstein y Street (2011), la atención centrada en el paciente requiere transformar actitudes, comunicación y estructuras institucionales para integrar valores y preferencias individuales en la práctica cotidiana. Para lograrlo, el equipo necesitaría formación continua en toma de decisiones compartida, habilidades de comunicación empática y ética clínica aplicada. También sería fundamental contar con liderazgo comprometido, espacios de reflexión interdisciplinaria y sistemas que faciliten la participación activa del paciente. Solo mediante una cultura organizacional basada en respeto, diálogo y aprendizaje continuo se podrá consolidar un modelo realmente centrado en la persona.
Referencias bibliográficas:
Epstein, R. M., & Street, R. L. (2011). The values and value of patient-centered care. Annals of Family Medicine, 9(2), 100–103. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21403134/