PREGUNTA 5

PREGUNTA 5

de JENNIFER DAYANA CUASQUEN TUPUE -
Número de respuestas: 1

La autonomía es considerada uno de los elementos esenciales dentro de la relación medico-paciente, misma que concibe al ser humano como un individuo moral que es capaz de tomar decisiones dentro de su razón e independencia, capaz de responsabilizarse por sus acciones y debe ser tratado como tal. En el campo de la bioética la autonomía se traduce como la capacidad de tomar decisiones desde el ámbito racional, libre y comprensible para la aceptación o rechazo de tratamientos.


¿Cómo aseguraría que las decisiones clínicas y organizacionales respeten la autonomía, preferencias y valores de los pacientes?

En el ámbito de la salud el consentimiento ha llegado a formar parte de un proceso administrativo solicitado al paciente previo a un procedimiento o intervención quirúrgica, en muchos de los casos casi inmediatamente antes del proceso.

Por esta razón se vuelve indispensable reencontrar el verdadero sentido del consentimiento informado respetando la decisión del paciente, dejando en evidencia que tanto el proceso como el registro deben tener el mismo valor, propósito y sentido. Para que este proceso sea considerado éticamente valido existen elementos como: Entablar el dialogo entre el profesional y el paciente. Mediante la voluntariedad el paciente debe ser capaz de aceptar o rechazar libremente el procedimiento, sin ser sometido a ninguna presión. Brindar información adaptada a la comprensión de cada paciente, medidas por factores como edad, nivel de instrucción, estado emocional y mental. En caso de que e paciente no este en la capacidad de decidir lo debe hacer su representante. En caso de que todos estos elementos se alineen se puede firmar el documento.

Por otro lado, se debe enfocar esfuerzos en lograr una atención centrada en el paciente y sus reglamentos deben basarse en las necesidades, preferencias, valores y en la toma de decisiones del paciente, así como fomentar el acceso a la información por parte del paciente permite que este pueda tomar decisiones sobre su estado actual de salud.


Referencias

Beca, J. (2017). La autonomía del paciente en la práctica clínica. Scielo. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73482017000400269

Institute of Medicine of the National Academies. (2006). Improving the Quality of Health Care for Mental and Substance-Use Conditions: Quality Chasm Series. National Library of Medicine. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK19830/pdf/Bookshelf_NBK19830.pdf

 

 


En respuesta a JENNIFER DAYANA CUASQUEN TUPUE

Re: PREGUNTA 5

de JESSICA ESTEFANIA ROCHA MOLINA -
Tu aporte resalta correctamente que el consentimiento informado es un proceso ético y no meramente documental, la cual aborda con claridad la importancia de la autonomía como principio fundamental en la relación médico-paciente y en la bioética. Coincido plenamente en que el consentimiento informado no debe reducirse a un requisito administrativo, sino entenderse como un proceso comunicativo continuo que garantiza el respeto a la dignidad, valores y preferencias de cada persona. Su énfasis en el diálogo, la voluntariedad y la adecuación de la información al nivel de comprensión del paciente resulta esencial para que las decisiones sean verdaderamente libres e informadas.

Como aporte adicional desde la perspectiva de la salud pública y la calidad asistencial, considero que para asegurar el respeto efectivo de la autonomía es necesario implementar mecanismos institucionales y no solo clínicos. Por ejemplo, protocolos de toma de decisiones compartidas, capacitación obligatoria del personal en comunicación clínica y ética, disponibilidad de intérpretes para pacientes con barreras lingüísticas, y acceso a información clara y comprensible sobre diagnósticos y tratamientos. La Organización Mundial de la Salud destaca que los sistemas sanitarios centrados en la persona deben empoderar a los pacientes para participar activamente en su cuidado, lo cual mejora tanto la satisfacción como los resultados en salud.

Asimismo, la evidencia científica disponible en PubMed indica que la toma de decisiones compartida (shared decision-making) reduce intervenciones innecesarias, mejora la adherencia terapéutica y disminuye la ansiedad del paciente, especialmente en enfermedades crónicas o procedimientos de alto riesgo. En este sentido, podría incorporarse como práctica estándar el uso de ayudas para la decisión (folletos, videos, herramientas digitales) que presenten riesgos y beneficios de manera equilibrada y comprensible. Otro aspecto relevante es considerar situaciones de vulnerabilidad, como pacientes con bajo nivel de alfabetización en salud, adultos mayores o personas con discapacidad cognitiva. En estos casos, respetar la autonomía implica también garantizar apoyos adecuados para la comprensión, evitando tanto el paternalismo como el abandono decisional. Además, promover la planificación anticipada de cuidados permite que los valores del paciente guíen las decisiones incluso cuando ya no pueda expresarlos directamente.


BIBLIOGRAFIA:

• Organización Mundial de la Salud. (2016). Framework on integrated, people-centred health services. OMS. https://www.who.int
• Elwyn, G., Frosch, D., & Rollnick, S. (2009). Dual equipoise shared decision making: Definitions for decision and behaviour support interventions. Implementation Science, 4(75). https://doi.org/10.1186/1748-5908-4-75
• Stacey, D., Légaré, F., Lewis, K., Barry, M. J., Bennett, C. L., Eden, K. B., Holmes-Rovner, M., Llewellyn-Thomas, H., Lyddiatt, A., Thomson, R., & Trevena, L. (2017). Decision aids for people facing health treatment or screening decisions. Cochrane Database of Systematic Reviews, (4). https://doi.org/10.1002/14651858.CD001431.pub5