Desde la perspectiva empresarial, coincido en que los principios del trabajo decente no solo representan un cumplimiento normativo, sino también una estrategia clave para fortalecer la productividad, la sostenibilidad y el compromiso organizacional. Un entorno laboral que respeta estos principios permite reducir conflictos, mejorar la cohesión interna y fomentar relaciones laborales más equilibradas. Esto se alinea con la visión de la OIT, que destaca que el trabajo decente contribuye directamente al desarrollo social, al fortalecimiento de la democracia y a la creación de organizaciones más competitivas y responsables socialmente. Por lo tanto, integrar estos pilares en la gestión del talento humano no solo mejora la vida laboral de las personas, sino que también impulsa la capacidad de las empresas para adaptarse y prosperar en entornos complejos.
Referencia:
Ghai, D. (2003). Trabajo decente: Concepto e indicadores. Organización Internacional del Trabajo.
Referencia:
Ghai, D. (2003). Trabajo decente: Concepto e indicadores. Organización Internacional del Trabajo.