"Considero que los objetivos de la OIT son la base para que el trabajo sea realmente una herramienta de progreso y no solo una obligación. Su labor se centra en cuatro frentes que nos benefician a todos. Primero, está el compromiso de garantizar los derechos fundamentales, asegurando que nadie trabaje bajo coacción, que no exista el trabajo infantil y que todos tengamos libertad para organizarnos y defendernos sin miedo a la discriminación.
En segundo lugar, la organización busca que el crecimiento económico se traduzca en empleos de calidad. No se trata solo de que haya trabajo, sino de que este ofrezca ingresos dignos y oportunidades de crecimiento tanto para hombres como para mujeres. A esto se suma la importancia de la protección social, que es ese respaldo necesario para que los trabajadores tengan seguridad frente a enfermedades, accidentes o al llegar a la edad de jubilación.
Finalmente, lo más destacable de su modelo es el diálogo social. Al sentar en la misma mesa a gobiernos, empresas y sindicatos, la OIT propone que las soluciones no se impongan, sino que se negocien. Creo que este equilibrio es la única forma de resolver conflictos laborales de manera justa y de diseñar leyes que realmente funcionen para todas las partes involucradas."
Referencia
Organización Internacional del Trabajo. (s.f.). Objetivos estratégicos y el Programa de Trabajo Decente. https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/mission-and-objectives/lang--es/index.htm