El OIT expresa como finalidad primordial promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana, para lo cual establece principios centrados en la promoción de los derechos fundamentales en el trabajo, el empleo, la protección social y el diálogo social (Vucetich, 2003).
De acuerdo a la promoción de los derechos fundamentales, estos se basan en las normas internacionales del trabajo, como la libertad sindical y negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzoso, la abolición del trabajo infantil y la eliminación de la discriminación; en cuanto a la promoción del empleo se busca generar oportunidades de trabajo productivo elegido libremente, con ingresos adecuados y desarrollo de las capacidades, aquí, la formación continua es necesaria pues constituye un requisito esencial del trabajo decente; la protección social busca garantizar condiciones seguras y protección frente a riesgos sociales como enfermedad, desempleo, maternidad o vejez; en relación al diálogo social, este contribuye significativamente a lograr consensos y compromisos sobre metas comunes, también brinda los medios para conciliar objetivos y resolver adecuadamente los conflictos entre los distintos actores sociales.
Finalmente, el trabajo decente no solo debería verse como una obligación legal, sino como una guía estratégica a adoptarse con el fin de mejorar las relaciones laborales, la productividad y la competitividad en las organizaciones, contribuyendo a la reducción de la rotación laboral y fortaleciendo la reputación corporativa.
Referencias
Vucetich Braga, C. A. (2003). El trabajo decente y su relación con los derechos fundamentales.