Pregunta 3

Pregunta 3

de FERNANDA CRISTINA BARBOZA MACíAS -
Número de respuestas: 2

FORO M5

Tema: Ideas para mejorar los sistemas de salud con Design Thinking

Hablar hoy de calidad en salud implica ir más allá del cumplimiento normativo o de la reducción de eventos adversos. Significa preguntarnos cómo se siente la persona cuando atraviesa el sistema sanitario. La experiencia del paciente, la cultura organizacional y la innovación ya no pueden analizarse por separado. En entornos cada vez más complejos, el desafío no es solo mejorar procesos, sino rediseñarlos desde la vivencia real de quienes los experimentan. En este contexto, el Design Thinking surge como una metodología que integra empatía, análisis sistémico y creatividad para transformar la atención sanitaria.


Pregunta 3

¿De qué manera el Design Thinking puede facilitar la creación de soluciones centradas en el usuario en contextos de atención sanitaria complejos?

El Design Thinking facilita la creación de soluciones centradas en el usuario porque cambia el punto de partida del análisis, en lugar de comenzar con el problema técnico, inicia con la persona.


Roberts et al. (2016) explican que este enfoque se basa en la empatía profunda, el trabajo interdisciplinario y el prototipado rápido para abordar problemas complejos. En salud, donde los sistemas son interdependientes y multifactoriales, este enfoque permite identificar necesidades latentes que los modelos tradicionales de gestión no siempre detectan.


Zamora y Maturana (2019) sostienen que la experiencia del paciente es un elemento clave para la mejora continua de la calidad asistencial, ya que no se limita a la satisfacción puntual, sino que integra todas las interacciones vividas dentro del sistema. Esto significa que cada contacto, desde la admisión hasta el alta, influye en la percepción global del cuidado.


Asimismo, Yélamos et al. (2018) señalan que la experiencia del paciente está estrechamente vinculada con la comunicación médico-paciente, la coordinación asistencial y la cultura organizacional. Si estos elementos fallan, la percepción del cuidado se deteriora, aunque el acto clínico haya sido técnicamente correcto.


En el ámbito pediátrico, Parra et al. (2017) evidencian que aspectos aparentemente secundarios, como la privacidad durante la atención o las actividades en la sala de espera, influyen significativamente en la experiencia del paciente. Esto demuestra que el diseño del entorno y del proceso impacta tanto como la intervención clínica.


Desde la perspectiva de los cuidados centrados en la persona y la familia, la Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario (2015) enfatiza que el paciente debe ser considerado un participante activo en su atención, promoviendo relaciones terapéuticas basadas en respeto, colaboración y corresponsabilidad. El Design Thinking se alinea con esta visión al proponer la co-creación de soluciones con los usuarios, no solo para ellos.


Finalmente, en la presentación “El kit de herramientas del gestor de calidad” diferencia entre medir satisfacción y comprender experiencia. Mientras instrumentos como Hulka o el NPS permiten cuantificar percepciones, metodologías como el Design Thinking y la etnografía permiten entender el porqué detrás de esas percepciones (Castañeda, 2026). Esta combinación es fundamental en contextos sanitarios complejos.


Desde mi perspectiva, la principal fortaleza del Design Thinking radica en que humaniza la innovación. Nos obliga a escuchar antes de rediseñar, a observar antes de intervenir y a validar con el paciente antes de implementar. En sistemas donde la sobrecarga asistencial y la presión operativa son constantes, este enfoque puede convertirse en un puente entre la gestión técnica y la experiencia humana del cuidado.


Pregunta para continuar el debate

¿Considera que en nuestras instituciones existe una cultura organizacional que favorezca la co-creación con el paciente, o aún predomina un modelo vertical donde las soluciones se diseñan sin su participación activa?


Referencias bibliográficas

Asociación Profesional de Enfermeras de Ontario. (2015). Cuidados centrados en la persona y familia: Guía de buenas prácticas clínicas. RNAO. https://rnao.ca/sites/rnao-ca/files/bpg/translations/D0003_CUIDADOS-CENTRADOS-PERSONA-FAMILIA_2015_redited.pdf


Castañeda, A. (2026). Calidad percibida y experiencia del paciente: El kit de herramientas del Gestor de Calidad [presentación de diapositivas]. PUCE Virtual, MGCSSP. https://evaposgrado.puce.edu.ec/maestriasenlinea-2025/mod/resource/view.php?id=123068


Parra-Cotanda, C., Vergés-Castells, A., Carreras-Blesa, N., Trenchs-Sainz de la Maza, V., y Luaces-Cubells, C. (2017). Experiencia del paciente en Urgencias: ¿qué opinan los niños y los adolescentes? Anales de Pediatría, 86(2), 61-66. https://analesdepediatria.org/es-pdf-S1695403316301850


Roberts, J., Fisher, T., Trowbridge, M., y Bent, C. (2016). A design thinking framework for healthcare management and innovation. Healthcare, 4(1), 11-14. https://doi.org/10.1016/j.hjdsi.2015.12.002


Yélamos, C., Sanz, A., Marín, R., y Martínez-Ríos, C. (2018). Experiencia del paciente: una nueva forma de entender la atención al paciente oncológico. Psicooncología, 15(1), 153-164. https://revistas.ucm.es/index.php/PSIC/article/view/59184


Zamora-Soler, J., y Maturana-Ibáñez, V. (2019). El análisis de la calidad asistencial desde la perspectiva de la satisfacción y la experiencia del paciente: una mirada enfermera. Revista Colombiana de Enfermería, 18(2), 1-13. https://scispace.com/pdf/el-analisis-de-la-calidad-asistencial-desde-la-perspectiva-52ndyjo395.pdf

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Re: Pregunta 3

de JESSICA ESTEFANIA ROCHA MOLINA -
Comparto tu punto de vista de la importancia de iniciar el análisis desde la persona y no únicamente desde el problema técnico. En el contexto ecuatoriano, esta perspectiva resulta especialmente pertinente si consideramos que el Ministerio de Salud Pública del Ecuador ha reconocido dentro del Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS-FCI) la necesidad de fortalecer un enfoque familiar, comunitario e intercultural. Sin embargo, en la práctica cotidiana aún persisten brechas en la experiencia del usuario, como tiempos prolongados de espera, dificultades en la asignación de turnos o limitaciones en la comunicación médico-paciente, particularmente en zonas rurales. Aplicar Design Thinking permitiría, por ejemplo, mapear el recorrido real del paciente desde que solicita una cita hasta que recibe tratamiento, identificando puntos críticos invisibles para la gestión tradicional (Ministerio de Salud Pública [MSP], 2022).

Asimismo, la empatía profunda que propone el Design Thinking puede aportar soluciones concretas frente a problemáticas actuales del sistema. La Organización Panamericana de la Salud ha señalado que en América Latina uno de los principales desafíos es la fragmentación de los servicios y la limitada coordinación entre niveles de atención (OPS, 2023). En Ecuador, esto se evidencia cuando un paciente con enfermedad crónica debe trasladarse entre centros de salud y hospitales sin una adecuada referencia y contrarreferencia. Mediante talleres de co-creación con usuarios y profesionales, podría rediseñarse el proceso de derivación incorporando herramientas digitales simples o protocolos más claros, validados directamente con quienes utilizan el sistema.
En Ecuador, la implementación acelerada de teleconsultas fue una respuesta necesaria, pero muchas veces no consideró barreras como la conectividad limitada o la alfabetización digital en poblaciones vulnerables. El Design Thinking habría permitido prototipar soluciones adaptadas a estos contextos antes de su implementación masiva.

Finalmente, coincido en que uno de los mayores retos es la cultura organizacional, por ello fomentar espacios de escucha activa, grupos focales con pacientes y procesos de retroalimentación continua puede fortalecer una verdadera co-creación. En un sistema como el ecuatoriano, caracterizado por alta demanda y recursos limitados, humanizar la innovación no es un lujo, sino una necesidad estratégica para mejorar la calidad percibida y los resultados en salud.

Bibliografia

• Ministerio de Salud Pública del Ecuador. (2022). Modelo de Atención Integral de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural (MAIS-FCI). MSP. https://www.salud.gob.ec
• Monaghesh, E., & Hajizadeh, A. (2020). The role of telehealth during COVID-19 outbreak: A systematic review. BMC Public Health, 20(1193). https://doi.org/10.1186/s12889-020-09301-4
• Organización Panamericana de la Salud. (2023). La atención primaria de salud en las Américas: Fortalecimiento de los sistemas de salud basados en APS. OPS. https://www.paho.org
En respuesta a FERNANDA CRISTINA BARBOZA MACíAS

Re: Pregunta 3

de JESSICA CRISTINA LUDEñA CHAMBA -
Coincido plenamente con su planteamiento: en la actualidad, la calidad asistencial no puede desvincularse de la subjetividad y la vivencia de quienes transitan por el sistema de salud.
Como bien mencionas, todo comienza con la persona. Sin embargo, en situaciones complejas, el Design Thinking no solo se encarga de resolver problemas aislados, sino que también ayuda a mapear la interdependencia de los procesos. Según Altman et al. (2022), esta metodología permite a los gestores de calidad identificar las "fallas invisibles" en la transición de cuidados, utilizando el prototipado no solo para productos, sino también para flujos de comunicación que alivian la carga cognitiva tanto del paciente como del personal sanitario.
Has hecho un gran trabajo al citar a Castañeda (2026) sobre la distinción entre medir y comprender. La innovación que se centra en las personas, respaldada por el Design Thinking, emplea la etnografía clínica para captar esos aspectos que las encuestas tradicionales suelen pasar por alto. Según McLaughlin et al. (2022), el diseño enfocado en el ser humano permite que las soluciones de salud digital y los nuevos protocolos de seguridad sean "culturalmente competentes", lo que garantiza que la innovación sea adoptada de manera efectiva por la comunidad a la que está destinada, reduciendo así la resistencia al cambio organizacional.
En respuesta a su pregunta sobre el debate, creo que estamos en un momento de cambio muy importante en nuestras instituciones en cuanto a la cultura de co-creación. Aunque todavía existe un modelo de gestión bastante vertical, la necesidad de hacer nuestros sistemas más sostenibles nos está empujando hacia un enfoque de coproducción en el cuidado. La Organización Mundial de la Salud (2021) lo deja claro: sin la participación activa del paciente, no podemos hablar de verdadera seguridad. La barrera aquí no es solo técnica, sino también jerárquica; el Design Thinking juega un papel crucial al "horizontalizar" estas relaciones, permitiendo que la voz del paciente no sea solo un dato más, sino un elemento esencial en el proceso de diseño.

Referencias Bibliográficas
• Altman, M., Huang, T. T. K., & Breland, J. Y. (2022). Design Thinking in Health Care. Preventing Chronic Disease, 19, 220162. https://doi.org/10.5888/pcd19.220162
• Batalden, M., & Foster, T. (2021). Coproduction of healthcare service. En J. G. Ozawa & M. A. G. G. (Eds.), The Oxford Handbook of Health Care Management. Oxford University Press.
• McLaughlin, J. E., Chen, E., Lake, D., Schmidt, M., & Zomorodi, M. (2022). Design thinking in healthcare: A systematic review of implementation and outcomes. International Journal for Quality in Health Care, 34(4), mzac081. https://doi.org/10.1093/intqhc/mzac081
• Organización Mundial de la Salud. (2021). Plan de acción mundial para la seguridad del paciente 2021-2030: Hacia la eliminación de los daños evitables en la atención de salud. https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240032705