Frente a este dilema, primero reconocería que, aunque la intención del hombre parece buena, el acto que cometió sigue siendo un delito. Robar no deja de ser incorrecto, incluso si el dinero se destina a una causa noble. Si normalizamos ese tipo de acciones, estaríamos justificando que cualquier persona viole la ley basándose en su propio criterio de “hacer el bien”, lo cual puede generar más injusticias. “No, no estoy de acuerdo con robar. Robar no importa el valor, ni lo que pueda representar. Si yo robo, el hecho ya es incorrecto. No puede ser. No se justifica los medios, no se justifica el fin, el medio es incorrecto. (Delgado X.)
Según Claudia B., “robo o hurto se entienden como el apoderamiento de un objeto no consentido por su dueño, haya sido con o sin intimidación, de frente o a escondidas de la víctima” Por eso, considero que sí lo denunciaría, porque creo que el fin no justifica los medios. Sin embargo, no me quedaría solo en eso. También buscaría formas legales y solidarias de ayudar al orfanato: difundir su situación, promover donaciones, involucrar a la comunidad o contactar instituciones que puedan brindar apoyo.
Pienso que la ayuda verdadera debe construirse sobre acciones correctas y transparentes. De lo contrario, aunque se resuelva una necesidad inmediata, se estaría fomentando un problema mayor a largo plazo.
Bibliografía
Claudia Bolívar, M. J. (marzo 2010). Desentendimiento moral y dinámicas del robo escolar. Revista Criminalidad.
Delgado Rivas Ximena. (2022). Razonamiento y juicio moral sobre dilemas éticos en oncólogos de un hospital de Lima Metropolitana. Lima: Tesis de Grado.