PREGUNTA 1

PREGUNTA 1

de ALBITA MARISOL SISA PAUCAR -
Número de respuestas: 4

La diferenciación entre evidencia científica confiable y la desinformación en salud que circula en redes sociales y medios digitales se fundamenta principalmente en el rigor metodológico, la calidad de la fuente y el proceso de validación científica.

La evidencia científica confiable proviene de investigaciones desarrolladas bajo el método científico, publicadas en revistas indexadas y sometidas a revisión por pares. Además, se sustenta en diseños metodológicos claros, análisis estadísticos adecuados y transparencia en la declaración de conflictos de interés. En el marco de la Medicina Basada en Evidencia, existe una jerarquía donde las revisiones sistemáticas y los metaanálisis representan niveles superiores de respaldo científico.

En contraste, la desinformación en salud suele difundirse a través de contenidos sin sustento metodológico, testimonios individuales, opiniones personales o interpretaciones parciales de estudios científicos. Este tipo de información frecuentemente apela a emociones, utiliza afirmaciones absolutas y carece de referencias verificables, lo que puede generar riesgos para la salud pública.

Como señala David Sackett (1996), la Medicina Basada en Evidencia implica la integración de la mejor evidencia disponible con la experiencia clínica y los valores del paciente. Esta definición resalta la importancia de un proceso sistemático de búsqueda, análisis crítico y aplicación contextualizada de la información, elementos que permiten distinguir claramente la evidencia sólida de la desinformación.

Desde la perspectiva de la gestión en salud pública, fortalecer la alfabetización informacional y las competencias en lectura crítica del personal sanitario es fundamental para enfrentar la denominada “infodemia”, fenómeno que ha cobrado especial relevancia en la era digital. En este sentido, la capacidad de evaluar fuentes, identificar niveles de evidencia y utilizar bases de datos científicas confiables constituye una responsabilidad ética y profesional.

En conclusión, diferenciar evidencia científica confiable de desinformación requiere analizar la fuente, el rigor metodológico, la revisión por pares y el nivel de evidencia, aspectos esenciales para garantizar decisiones clínicas y de salud pública seguras y fundamentadas.


Referencias

Sackett, D. L., Rosenberg, W. M. C., Gray, J. A. M., Haynes, R. B., & Richardson, W. S. (1996). Evidence based medicine: What it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71–72. https://doi.org/10.1136/bmj.312.7023.71


Guyatt, G., Cairns, J., Churchill, D., Cook, D., Haynes, B., Hirsh, J., & Irvine, J. (1992). Evidence-based medicine: A new approach to teaching the practice of medicine. JAMA, 268(17), 2420–2425. https://doi.org/10.1001/jama.1992.03490170092032


World Health Organization. (2022). Infodemic management: An overview of infodemic management during COVID-19. World Health Organization.



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Re: PREGUNTA 1

de CRISTOPHER ALEXANDER PARRALES MERCHáN -
Comparto la opinión de mi compañero Sisa Paucar (2026), sobre la necesidad de diferenciar la información científica confiable de los contenidos incorrectos que circulan en redes sociales y plataformas digitales. En el ámbito de salud, la evidencia científica se construye a partir de estudios desarrollados con métodos rigurosos, publicados en revistas académicas y evaluados mediante revisión por pares, lo que aporta mayor credibilidad a los resultados. En cambio, muchos de los contenidos que se difunden en redes sociales no cuentan con respaldo científico ni con fuentes verificables, lo que puede generar interpretaciones erróneas en la población. Por ello, resulta importante revisar de donde proviene la información, si presenta referencias científicas y si coincide con le conocimiento médico disponible, aspectos que ayudan a distinguir información basada en evidencia de contenidos poco confiables (Cinelli, Galeazzi, Brugnoli, Schmidt, Zola, Zollo y Scala, 2020).
Además, la gran cantidad de información disponible en internet ha dado lugar al fenómeno denominado infodemia, que describe la circulación masiva de contenidos, tanto correctos como incorrectos, lo que dificulta reconocer fuentes confiables. Ante esta situación, el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y alfabetización en salud se vuelven fundamentales para evaluar la calidad de la información encontrada en medios digitales y evitar la difusión de datos inexactos relacionados con la salud (Cinelli, Galeazzi, Brugnoli, Schmidt, Zola, Zollo y Scala, 2020).

Bibliografía
Cinelli, M., Quattrociocchi, W., Galeazzi, A., Valensise, C., Brugnoli, E., Schmidt, A., Zola, P., Zollo, F., & Scala, A. (2020). The COVID-19 social media infodemic. Scientific Reports, 10, 16598. https://doi.org/10.1038/s41598-020-73510-5
Sisa Paucar, A. M. (2026). Pregunta 1. [Mensaje en un Foro]. Plataforma virtual del aula virtual PUCE, F1M7.
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Re: PREGUNTA 1

de JUAN SEBASTIAN VEINTIMILLA AILLON -
Concuerdo con lo mencionado por la compañera Sisa (2026), la diferenciación entre evidencia científica confiable y desinformación en salud constituye un desafío creciente en el contexto digital actual, donde la circulación rápida de información a través de redes sociales y plataformas en línea puede influir significativamente en las decisiones relacionadas con la salud. En este escenario, uno de los criterios fundamentales para distinguir información válida es el rigor metodológico con el que se produce el conocimiento científico. La evidencia confiable generalmente proviene de investigaciones que siguen el método científico, cuentan con diseños metodológicos estructurados, análisis estadísticos adecuados y procesos de revisión por pares antes de su publicación en revistas académicas. Estos mecanismos permiten garantizar mayor transparencia, reproducibilidad y credibilidad de los resultados. Dentro del enfoque de la medicina basada en evidencia, también se reconoce una jerarquía de estudios científicos en la que las revisiones sistemáticas y los metaanálisis se consideran niveles superiores de evidencia, ya que integran resultados de múltiples investigaciones y proporcionan conclusiones más sólidas para la práctica clínica (Guyatt et al., 2015).En contraste, la desinformación en salud suele difundirse a partir de contenidos que carecen de respaldo científico, como opiniones personales, testimonios individuales o interpretaciones parciales de investigaciones. Este tipo de información frecuentemente utiliza un lenguaje persuasivo o emocional, presenta afirmaciones absolutas y no incluye referencias verificables, lo que puede generar percepciones erróneas sobre tratamientos, enfermedades o medidas preventivas. Estas características facilitan la propagación de información incorrecta que puede afectar tanto a pacientes como a profesionales de la salud, incrementando el riesgo de decisiones clínicas inadecuadas. En este sentido, la Medicina Basada en Evidencia, definida como la integración de la mejor evidencia disponible con la experiencia clínica y los valores del paciente, proporciona un marco conceptual para evaluar críticamente la información disponible y aplicar únicamente aquella que cuenta con respaldo científico sólido (Sackett et al., 1996).

BIBLIOGRAFIA
Guyatt, G., Rennie, D., Meade, M., & Cook, D. (2015). Users’ guides to the medical literature: A manual for evidence-based clinical practice (3rd ed.). McGraw-Hill Education.
Sackett, D. L., Rosenberg, W. M. C., Gray, J. A. M., Haynes, R. B., & Richardson, W. S. (1996). Evidence based medicine: What it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71–72. https://doi.org/10.1136/bmj.312.7023.71
World Health Organization. (2020). Managing the COVID-19 infodemic: Promoting healthy behaviours and mitigating the harm from misinformation and disinformation. WHO.
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Re: PREGUNTA 1

de EMERSON JAVIER MUEPAZ CHAMBA -
Estimada colega, estoy de acuerdo con su propuesta sobre la relevancia de distinguir la evidencia científica fidedigna de la información errónea que circula en plataformas digitales. Tal como menciona, la Medicina Basada en la Evidencia implica combinar la evidencia más sólida disponible con la experiencia clínica y los valores del paciente, concepto ampliamente expuesto por Sackett y otros en 1996. Creo que su análisis podría enriquecerse aún más si incluye ejemplos específicos de recursos o bases de datos científicas que ayuden a los profesionales y a los pacientes a reconocer la evidencia confiable en las plataformas digitales. En este aspecto, la utilización de fuentes científicas acreditadas y la revisión por pares son elementos clave para asegurar la calidad de la información aplicada en la práctica clínica. Además, potenciar la alfabetización informacional en salud es esencial para abordar el fenómeno de la infodemia, que ha sido identificado por la Organización Mundial de la Salud en 2021, como un reto creciente para los sistemas de salud en la era digital.
BIBLIOGRAFÍA
1. Sackett, D. L., Rosenberg, W. M. C., Gray, J. A. M., Haynes, R. B., & Richardson, W. S. (1996). Evidence based medicine: What it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71–72.
2. World Health Organization. (2021). Infodemic management: A key component of the COVID-19 global response. WHO.
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Re: PREGUNTA 1

de PAMELA DAYANA ÑACATO CATUCUAGO -
Tu aporte explica de manera clara la importancia de diferenciar la evidencia científica confiable de la desinformación que circula en medios digitales. Coincido en que el rigor metodológico, la revisión por pares y la procedencia de la información son criterios fundamentales para validar el conocimiento en el ámbito de la salud. En este sentido, el enfoque de la medicina basada en evidencia, impulsado por investigadores como David L. Sackett y Gordon Guyatt, propone que las decisiones clínicas deben basarse en la mejor evidencia científica disponible, integrándola con la experiencia del profesional y las necesidades del paciente (Sackett et al., 1996; Guyatt et al., 1992).
De la misma manera, considero importante destacar que en el entorno digital actual la circulación masiva de información ha incrementado el riesgo de difusión de contenidos sin respaldo científico. La organización mundial de la Salud ha denominado este fenómeno como infodemia, que se encuentra caracterizado por una sobreabundancia de información que dificulta identificar fuentes confiables. Por esto, fortalecer la alfabetización informacional y las habilidades de análisis crítico en los profesionales de la salud resulta esencial para evaluar la calidad de la evidencia y tomar decisiones clínicas seguras y fundamentadas. (World Health Organization, 2022).
Bibliografia:
• Guyatt, G., Cairns, J., Churchill, D., Cook, D., Haynes, B., Hirsh, J., & Irvine, J. (1992). Evidence-based medicine: A new approach to teaching the practice of medicine. JAMA, 268(17), 2420–2425. https://doi.org/10.1001/jama.1992.03490170092032
• Sackett, D. L., Rosenberg, W. M. C., Gray, J. A. M., Haynes, R. B., & Richardson, W. S. (1996). Evidence based medicine: What it is and what it isn’t. BMJ, 312(7023), 71–72. https://doi.org/10.1136/bmj.312.7023.71
• World Health Organization. (2022). Infodemic management: An overview of infodemic management during COVID-19. World Health Organization.