El aumento de información sobre temas de salud en Internet ha generado un entorno donde coexisten contenidos científicos confiables con información incorrecta o no verificada. En este contexto, las instituciones de salud, como hospitales, universidades y ministerios, deben asumir un papel fundamental como fuentes oficiales de información basada en evidencia científica, contribuyendo a orientar a la población y reducir los efectos de la desinformación en salud.
Una de las funciones principales de estas instituciones es promover y difundir información sustentada en evidencia científica, proveniente de investigaciones rigurosas como revisiones sistemáticas y metaanálisis. Este tipo de estudios permite analizar y sintetizar los resultados de múltiples investigaciones, proporcionando conclusiones más sólidas para la toma de decisiones clínicas y de salud pública (Higgins et al., 2022). De esta manera, las instituciones no solo generan conocimiento, sino que también tienen la responsabilidad de comunicarlo de forma clara y accesible para la población.
Asimismo, las instituciones sanitarias deben impulsar programas de educación y alfabetización en salud, que permitan a los pacientes desarrollar habilidades para identificar información confiable y comprender mejor los contenidos relacionados con su salud. La alfabetización digital en salud es fundamental para que las personas puedan evaluar críticamente la información que circula en Internet y tomar decisiones informadas sobre su bienestar (World Health Organization, 2022).
Desde mi experiencia laboral como ecografista en un centro médico particular, es frecuente observar que algunos pacientes llegan a consulta con interpretaciones erróneas basadas en información obtenida en Internet. En ocasiones, hallazgos ecográficos benignos, como quistes simples o cambios leves en la ecogenicidad hepática, son interpretados por los pacientes como enfermedades graves debido a información no confiable encontrada en páginas web o redes sociales. Esta situación evidencia cómo la sobrecarga de información puede generar ansiedad y afectar la percepción del paciente sobre su diagnóstico. En estos casos, el profesional de salud cumple un papel clave al explicar los resultados de forma clara, contextualizar la información y basar sus recomendaciones en evidencia científica.
En conclusión, frente al fenómeno de la infoxicación en salud, las instituciones deben fortalecer su papel como referentes confiables de información científica, promover la alfabetización digital en salud y desarrollar estrategias de comunicación efectivas para acercar la evidencia científica a la población. Esto permitirá contribuir a la formación de ciudadanos más informados, capaces de distinguir entre información científica validada y contenidos no verificados que circulan en la web.
REFERNCIAS
Higgins, J. P. T., Thomas, J., Chandler, J., Cumpston, M., Li, T., Page, M. J., & Welch, V. A. (2022). Cochrane handbook for systematic reviews of interventions (2nd ed.). Wiley.
World Health Organization. (2022). Infodemic management: A key component of the COVID-19 global response. World Health Organization.
Ioannidis, J. P. A. (2016). Why most clinical research is not useful. PLOS Medicine, 13(6), e1002049. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002049
Eysenbach, G. (2002). Infodemiology: The epidemiology of (mis)information. American Journal of Medicine, 113(9), 763–765. https://doi.org/10.1016/S0002-9343(02)01473-0