¿Qué criterios debería aplicar un profesional de salud para validar fuentes de información clínica en el entorno digital?
Un profesional de salud debe establecer los siguientes estándares para verificar las fuentes de datos clínicos en formato electrónico. Para ello, requerimos verificación: ¿de dónde proviene la información?, es decir, ¿están publicadas en revistas científicas, instituciones académicas, organizaciones de salud reconocidas o bases de datos especializadas? La otra es verificar que la información esté basada en evidencia (es decir, basada en estudios como ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, investigaciones publicadas que han pasado por procesos de revisión por pares).
Una dimensión importante del análisis basado en la información es el grado de actualidad del contenido, ya que la información en el campo de la salud se actualiza de manera dinámica y frecuente y puede recuperarse de publicaciones frescas y recientes. El profesional necesita evaluar a los autores, examinar su formación académica, el tipo de institución a la que asisten, lo que han hecho en la literatura que es relevante para el tema, el rigor académico al que pertenecen.
Finalmente, comparar la información con varias fuentes para establecer un consenso científico sobre un tema. De esta manera, la información que se está utilizando es cierta y segura, confiable y relevante para las decisiones clínicas.
Pregunta de debate:
¿Cómo se pueden utilizar las redes sociales de manera responsable para difundir información sobre salud basada en evidencia y reducir la desinformación en la comunidad?
Bibliografía
World Health Organization. (2020). Managing the COVID-19 infodemic: Promoting healthy behaviours and mitigating the harm from misinformation and disinformation. World Health Organization.
Suarez-Lledo, V., & Alvarez-Galvez, J. (2021). Prevalence of health misinformation on social media: Systematic review. Journal of Medical Internet Research, 23(1), e17187.