Pregunta 2

Pregunta 2

by SHARON MERCEDES ALMACHE CAñIZARES -
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La participación activa de profesionales sanitarios, pacientes y gestores fortalece la implementación de Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) en Ecuador al mejorar la relevancia local, la aceptación y la aplicabilidad de las recomendaciones; además facilita la identificación de prioridades, la contextualización de evidencia y la difusión efectiva.

La implicación de profesionales de salud aporta conocimiento clínico práctico que permite afinar la pregunta de evaluación (PICO), seleccionar comparadores y desenlaces relevantes, y detectar factores organizativos y de capacitación que condicionan la efectividad real de una tecnología. Cuando los clínicos participan desde la fase de protocolo se reduce la brecha entre la evidencia publicada y la práctica local, lo que incrementa la aplicabilidad y disminuye resistencias en la adopción.

La inclusión de pacientes y representantes de usuarios garantiza que los resultados medidos y las prioridades reflejen lo que realmente importa (calidad de vida, aceptabilidad, carga de cuidados). Su voz ayuda a priorizar desenlaces críticos, a identificar barreras de uso y a diseñar estrategias de comunicación y consentimiento que aumenten la adherencia y la legitimidad social de las decisiones. Involucrar pacientes mejora la transparencia y la legitimidad de las decisiones de cobertura y uso.

Los gestores y decisores aportan la perspectiva de viabilidad presupuestaria, impacto organizativo y escalabilidad. Su participación temprana facilita estimaciones realistas de impacto presupuestario, la identificación de necesidades de formación y la planificación logística (equipos, suministros, acreditaciones). Además, su compromiso desde el inicio acelera la implementación de recomendaciones y la asignación de recursos cuando el informe concluye que la tecnología es coste-efectiva o necesaria.

Integrar estos tres grupos en comités mixtos y en la revisión externa mejora la calidad metodológica y la pertinencia política del ETES. Procedimientos como la elaboración de protocolos participativos, la revisión externa multidisciplinaria y la difusión dirigida (resúmenes para gestores, fichas para clínicos, materiales para pacientes) aumentan la utilidad práctica del informe y reducen duplicidades.

BIBLIOGRAFÍA:
European Network for Health Technology Assessment (EUnetHTA). (2016). HTA Core Model. Joint Action 2, Work Package 8. HTA Core Model. http://www.htacoremodel.info/ 

- Puñal‑Riobóo, J., Baños Álvarez, E., Varela Lema, L., Castillo Muñoz, M. A., Atienza Merino, G., Ubago Pérez, R., Triñanes Pego, Y., Molina López, T., & López García, M. (2016). Guía para la elaboración y adaptación de informes rápidos de evaluación de tecnologías sanitarias. Axencia Galega para a Xestión do Coñecemento en Saúde, Unidade de Asesoramento Científico‑Técnico (avalia‑t); Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

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Re: Pregunta 2

by CRISTOPHER ALEXANDER PARRALES MERCHáN -
Comparto la opinión de mi compañera Almache Cañizares (2026), la participación de distintos actores del sistema sanitario puede fortalecer la implementación de la evaluación de tecnologías en salud (ETES). La intervención de profesionales de salud resulta especialmente relevante porque su experiencia clínica permite identificar necesidades reales del sistema, definir con mayor precisión los problemas de salud y valorar si una tecnología es aplicable dentro de las condiciones de los servicios. De esta manera, las evaluaciones no se limitan únicamente al análisis de la evidencia científica, sino que también consideran aspectos prácticos relacionados con la organización de la atención y la factibilidad de implementación en los establecimientos de salud.
De igual forma, la incluso de pacientes y gestores aporta perspectivas complementarias que enriquecen el proceso de evaluación. Los pacientes permiten reconocer que resultados tienen mayor impacto en su bienestar y calidad de vida, mientas que los gestores pueden valorar aspectos como la disponibilidad de recursos, la sostenibilidad y el impacto organizativo de una tecnología dentro del sistema sanitario. En este sentido, la evaluación de tecnologías sanitarias se convierte en una herramienta clave para poyar la toma de decisiones en salud, ay que analiza la eficacia, seguridad y utilidad de las intervenciones con el fin de orientar políticas y mejorar la calidad de la atención (Paz Valiñas, 204)

Bibliografía
Almache Cañizares, S. M. (2026). Pregunta 2. [Mensaje en un Foro]. Plataforma virtual del aula virtual PUCE, F1M8.
Paz-Valiñas, Lucinda. (2024). Evaluación de tecnologías sanitarias. Contribuyendo al incremento de la calidad, equidad y eficiencia en el Sistema Nacional de Salud. Nutrición Hospitalaria, 41(spe4), 4-9. https://dx.doi.org/10.20960/nh.05763
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Re: Pregunta 2

by VANESSA VIRGINIA FLORES PERERO -
Estimada Sharon,

Coincido con tu análisis respecto a la importancia de la participación de los diferentes actores en los procesos de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETES), ya que este enfoque colaborativo permite fortalecer la pertinencia y aplicabilidad de las decisiones dentro del sistema de salud. Diversos estudios sobre evaluación de tecnologías sanitarias señalan que la inclusión de profesionales sanitarios, pacientes y gestores contribuye a mejorar la calidad del proceso de evaluación, debido a que permite integrar perspectivas clínicas, sociales y organizativas en la toma de decisiones.

En particular, considero relevante el punto que mencionas sobre la participación de los profesionales de salud en la formulación de preguntas clínicas bajo el modelo PICO, ya que esto facilita que las evaluaciones respondan a problemas reales de la práctica clínica. En el área de diagnóstico por imágenes, por ejemplo, la participación de especialistas permite identificar qué tecnologías diagnósticas aportan mayor valor clínico en contextos específicos. Desde mi experiencia en la práctica diaria como ecografista en un centro médico, he observado que muchas decisiones diagnósticas se benefician de evaluaciones que consideran no solo la evidencia científica, sino también la disponibilidad de recursos tecnológicos y la accesibilidad para los pacientes. En muchos casos, la ecografía se convierte en una herramienta fundamental por su bajo costo, seguridad y disponibilidad, lo que demuestra la importancia de contextualizar las decisiones tecnológicas dentro de la realidad del sistema sanitario.

Asimismo, la inclusión de pacientes dentro de los procesos de evaluación resulta esencial para priorizar desenlaces que reflejen verdaderamente las necesidades de la población, como la calidad de vida y la accesibilidad a los servicios de salud. Esta participación contribuye a mejorar la transparencia y legitimidad de las decisiones sanitarias, especialmente en sistemas de salud donde los recursos son limitados y deben ser asignados de manera eficiente.

En el caso del Ecuador, fortalecer la implementación de ETES requiere no solo la participación de estos actores, sino también el desarrollo de estructuras institucionales que permitan integrar de manera sistemática la evidencia científica en la toma de decisiones. En este sentido, las recomendaciones metodológicas desarrolladas por organismos internacionales resaltan la importancia de procesos participativos y multidisciplinarios que permitan adaptar las evaluaciones a los contextos locales y garantizar que las tecnologías implementadas generen beneficios reales para la población.

En conclusión, la participación activa de profesionales sanitarios, pacientes y gestores no solo mejora la calidad metodológica de las evaluaciones de tecnologías sanitarias, sino que también facilita la implementación efectiva de sus recomendaciones, contribuyendo a una toma de decisiones más transparente, eficiente y centrada en las necesidades de la población.

Referencias

European Network for Health Technology Assessment. (2016). HTA Core Model. EUnetHTA Joint Action 2.
Axencia Galega para a Xestión do Coñecemento en Saúde. (2016). Guía para la elaboración y adaptación de informes rápidos de evaluación de tecnologías sanitarias. Avalia-t.
Organización Panamericana de la Salud. (2020). Evaluación de tecnologías sanitarias para la toma de decisiones en los sistemas de salud.
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Re: Pregunta 2

by JUAN SEBASTIAN VEINTIMILLA AILLON -
En base a lo mencionado con la compañera Almache (2026), la participación activa de profesionales sanitarios, pacientes y gestores es fundamental para fortalecer la implementación de Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) en contextos como Ecuador, dado que contribuye a aumentar la relevancia local, la aceptación y la aplicabilidad de las recomendaciones (Moore et al., 2015). La implicación de los clínicos permite incorporar conocimiento práctico y contextual, optimizando la formulación de preguntas de investigación tipo PICO, la selección de comparadores y desenlaces significativos, y la identificación de factores organizativos que pueden condicionar la efectividad real de la tecnología evaluada (Guyatt et al., 2011). Su participación desde la fase de protocolo facilita la reducción de la brecha entre evidencia publicada y práctica clínica, favoreciendo la adopción de recomendaciones basadas en evidencia y disminuyendo resistencias al cambio (Grol & Grimshaw, 2003).La inclusión de pacientes y representantes de usuarios asegura que los resultados medidos y las prioridades reflejen aspectos de importancia real, como calidad de vida, aceptabilidad y carga de cuidados. Además, la voz del paciente permite priorizar desenlaces críticos, identificar barreras de uso y mejorar estrategias de comunicación y consentimiento, fortaleciendo la legitimidad social y la transparencia de las decisiones (Elwyn et al., 2012).Los gestores y decisores aportan perspectivas sobre viabilidad financiera, impacto organizativo y escalabilidad, contribuyendo a estimaciones realistas de presupuesto, planificación logística y necesidades de capacitación. Su involucramiento temprano también facilita la implementación rápida de recomendaciones cuando se confirma la coste-efectividad o necesidad de la tecnología (WHO, 2014).

BIBLIOGRAFIA
Elwyn, G., Frosch, D., Thomson, R., Joseph-Williams, N., Lloyd, A., Kinnersley, P., ... & Barry, M. (2012). Shared decision making: A model for clinical practice. Journal of General Internal Medicine, 27(10), 1361–1367. https://doi.org/10.1007/s11606-012-2077-6
Grol, R., & Grimshaw, J. (2003). From best evidence to best practice: Effective implementation of change in patients’ care. The Lancet, 362(9391), 1225–1230. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(03)14546-1
Guyatt, G., Oxman, A. D., Vist, G., Kunz, R., Falck-Ytter, Y., Alonso-Coello, P., & Schünemann, H. (2011). GRADE: An emerging consensus on rating quality of evidence and strength of recommendations. BMJ, 336(7650), 924–926. https://doi.org/10.1136/bmj.39489.470347.AD
Kredo, T., Bernhardsson, S., Machingaidze, S., Young, T., Louw, Q., van der Westhuizen, L., ... & Volmink, J. (2016). Guide to clinical practice guidelines: The current state of play. International Journal of Evidence-Based Healthcare, 14(3), 161–168. https://doi.org/10.1097/XEB.0000000000000088
World Health Organization. (2014). Making choices in health: WHO guide to cost-effectiveness analysis. WHO Press.