La ejecución de la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) en un sistema de salud no solo depende de una sólida base de evidencia científica, sino que también requiere el compromiso activo de múltiples participantes implicados en la decisión y entrega de servicios de salud. En este contexto, la inclusión de profesionales de la salud, pacientes y gestores puede mejorar enormemente la implementación de los procesos de ETS en Ecuador, dado que facilita la combinación de diversas perspectivas que enriquecen las decisiones basadas en evidencia.
Primordialmente, la involucración de los profesionales de la salud es crucial,
ya que están en contacto inmediato con los pacientes y poseen la experiencia
clínica necesaria para interpretar la evidencia científica en el contexto práctico
de la medicina. Al participar en la evaluación de tecnologías sanitarias, los
profesionales pueden ofrecer información sobre la efectividad clínica de las
intervenciones, su adecuación a los servicios de salud y las posibles restricciones
en su aplicación. Así, las recomendaciones resultantes de los informes de ETS
se suelen volver más realistas y ajustadas a las necesidades del sistema de
salud.
Además, incluir a los pacientes en el proceso de evaluación permite tener en cuenta
sus valores, preferencias y vivencias en relación con diversas intervenciones o
tecnologías de salud. Actualmente, metodologías como GRADE fomentan la
inclusión de estos factores en la elaboración de recomendaciones, reconociendo
que las decisiones en salud deben basarse no solo en la evidencia científica,
sino también en el efecto que las intervenciones tienen en la calidad de vida
de las personas. En el caso de Ecuador, la participación de los pacientes
podría ayudar a que las políticas de salud se ajusten mejor a las verdaderas
necesidades de la población.
Por otro lado, el papel de los gestores y quienes definen las políticas de
salud es crucial para asegurar que las recomendaciones de la ETS se implementen
de manera efectiva en el sistema de salud. Los gestores deben evaluar aspectos
como la disponibilidad de recursos, la viabilidad financiera, la
infraestructura de salud y la organización de los servicios. En este contexto,
herramientas como los marcos Evidence to Decision (EtD) facilitan la integración
de diferentes criterios, incluyendo la factibilidad, la equidad, los costos y
la aceptabilidad, lo que permite un proceso de decisión más estructurado y transparente.
PREGUNTA DE DEBATE: ¿Qué estrategias podrían adoptar las organizaciones
de salud en Ecuador para aumentar la implicación de pacientes y profesionales
de la salud en los procesos de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y así optimizar
la toma de decisiones fundamentadas en evidencias?
Bibliografía:
-AGREE Next Steps Consortium. (2017). The AGREE II instrument: Appraisal of guidelines for research and evaluation.
-Avalia-T. (s. f.). Guía para la elaboración y adaptación de informes rápidos de evaluación de tecnologías sanitarias.
-Guyatt, G., Oxman, A. D., Vist, G., Kunz, R., Falck-Ytter, Y., Alonso-Coello, P., & Schünemann, H. (2011). GRADE: An emerging consensus on rating quality of evidence and strength of recommendations. BMJ, 336(7650), 924–926.
-Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2016). Metodología de elaboración de guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad.