La evidencia científica confiable se diferencia de la desinformación en salud que circula en redes sociales y medios digitales principalmente por su sustento en investigación rigurosa, revisión por pares y respaldo de instituciones científicas, mientras que la desinformación suele carecer de estas bases y se difunde mediante afirmaciones no verificadas o interpretaciones erróneas de los datos. En este sentido, la Organización Panamericana de la Salud advierte que la desinformación en salud puede incluir “mensajes que apelan a las emociones, teorías conspirativas o el uso selectivo de datos verdaderos para dar apariencia de legitimidad” (OPS, 2025). Por el contrario, la evidencia científica se caracteriza por presentar información basada en estudios sistemáticos, con referencias y métodos verificables, ya que las fuentes confiables “proveen información consistente con la mejor evidencia científica disponible y presentan citas y referencias que justifican sus afirmaciones” (OMS, 2021). En consecuencia, distinguir entre información científica y desinformación implica evaluar la calidad de las fuentes, la existencia de respaldo empírico y el consenso de la comunidad científica antes de aceptar o difundir contenidos relacionados con la salud.
Referencias:
Organización Panamericana de la Salud. (2025). Guías para combatir la información falsa sobre vacunas. https://www.paho.org
Organización Mundial de la Salud. (2021). Principios para identificar fuentes confiables de información en salud. https://www.who.int