Pregunta 1

Pregunta 1

de GABRIELA DE LOS ÁNGELES MOROCHO PARRA -
Número de respuestas: 2

La evidencia científica confiable se diferencia de la desinformación en salud que circula en redes sociales y medios digitales principalmente por su sustento en investigación rigurosa, revisión por pares y respaldo de instituciones científicas, mientras que la desinformación suele carecer de estas bases y se difunde mediante afirmaciones no verificadas o interpretaciones erróneas de los datos. En este sentido, la Organización Panamericana de la Salud advierte que la desinformación en salud puede incluir “mensajes que apelan a las emociones, teorías conspirativas o el uso selectivo de datos verdaderos para dar apariencia de legitimidad” (OPS, 2025). Por el contrario, la evidencia científica se caracteriza por presentar información basada en estudios sistemáticos, con referencias y métodos verificables, ya que las fuentes confiables “proveen información consistente con la mejor evidencia científica disponible y presentan citas y referencias que justifican sus afirmaciones” (OMS, 2021). En consecuencia, distinguir entre información científica y desinformación implica evaluar la calidad de las fuentes, la existencia de respaldo empírico y el consenso de la comunidad científica antes de aceptar o difundir contenidos relacionados con la salud.


Referencias: 

Organización Panamericana de la Salud. (2025). Guías para combatir la información falsa sobre vacunas. https://www.paho.org

Organización Mundial de la Salud. (2021). Principios para identificar fuentes confiables de información en salud. https://www.who.int


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Re: Pregunta 1

de MAURICIO ISAIAS ROMERO ROMERO -
Estimada compañera Gabriela, considero que su aporte es muy acertado, especialmente cuando destaca que la diferencia entre evidencia científica y desinformación no radica solo en el contenido, sino en el proceso mediante el cual esa información ha sido producida y validada. Coincido con usted en que muchas publicaciones en redes sociales logran aparentar credibilidad, aunque en realidad carecen de rigor metodológico. En ese sentido, Díaz Portillo (2012) señala que la lectura crítica de la evidencia científica es fundamental para valorar la validez, relevancia y aplicabilidad de la información antes de incorporarla a la práctica en salud. Esto resulta especialmente importante en la actualidad, donde no toda información disponible en Internet cumple criterios de calidad científica.
Además, me parece muy valioso que usted mencione el riesgo de aceptar o difundir contenidos sin verificar su respaldo empírico. Desde mi perspectiva, este punto también se relaciona con la necesidad de fortalecer competencias de búsqueda y selección de información en salud. Moraga et al. (2014) sostienen que, ante la enorme cantidad de información disponible, es indispensable saber dónde y cómo buscar evidencia científica confiable para apoyar decisiones clínicas adecuadas. Por ello, su reflexión aporta de manera importante al debate, ya que nos recuerda que como profesionales de la salud no solo debemos consumir información, sino también analizarla con criterio y responsabilidad.

Referencias bibliográficas:
• Díaz Portillo, J. (2012). Guía práctica de lectura crítica de artículos científicos originales en Ciencias de la Salud. Instituto Nacional de Gestión Sanitaria.
• Moraga, J., Manterola, C., Cartes-Velásquez, R., & Urrutia, S. (2014). ¿Dónde y cómo buscar evidencia científica en medicina? Revista Chilena de Cirugía, 66(5), 502–507.
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Re: Pregunta 1

de JESSICA CRISTINA LUDEñA CHAMBA -
Estimada Gabriela,
Tu presentación sobre la relevancia de la revisión por pares como el estándar de oro para verificar el conocimiento científico me parece absolutamente acertada. Para complementar tu intervención, es esencial destacar que la distinción entre la evidencia y la desinformación no solo depende de la procedencia de los datos, sino también de la claridad en términos metodológicos. De acuerdo con Kamel Boulos y Bin Naeem (2022), la evidencia científica confiable sigue protocolos de reproducibilidad y divulgación de conflictos de interés, factores que no se encuentran en la narrativa de los medios digitales, donde la información tiende a ser fragmentada y no tiene un marco clínico válido.
Además, los procesos psicológicos que la desinformación explota con gran habilidad son responsables de la rapidez con que se difunde la "infoxicación". Según Scales et al. (2023), la desinformación en salud emplea las narrativas emocionales y el "sesgo de novedad" para evitar que el usuario piense críticamente. La desinformación se manifiesta como una verdad innegable e indiscutible, lo que provoca en el paciente una percepción errónea de seguridad y complica el trabajo del médico en la consulta. Por su parte, la evidencia científica es provisional y autocrítica por naturaleza.
Por último, para mitigar el riesgo de que lo importante se haga invisible, es imperativo fortalecer la alfabetización digital en salud (eHealth literacy). No basta con identificar fuentes oficiales; se requiere que tanto profesionales como ciudadanos desarrollen competencias para evaluar la jerarquía de la evidencia. Como indican investigaciones recientes, el consenso científico no es una opinión mayoritaria, sino el resultado de un proceso sistemático de corrección de errores que los algoritmos de las redes sociales suelen ignorar en favor del engagement (Roozenbeek et al., 2022).

REFERENCIAS:
• Bin Naeem, S., y Kamel Boulos, M. N. (2022). Maximum herding and public health misinformation in the age of COVID-19. Journal of Medical Internet Research, 24(6), Article e37340. https://doi.org/10.2196/37340
• Roozenbeek, J., van der Linden, S., Goldberg, B., Rathje, S., y Lewandowsky, S. (2022). Psychological inoculation of digital health misinformation. Science Advances, 8(34). https://doi.org/10.1126/sciadv.abo1131
• Scales, D., Gorman, J. M., Jamieson, K. H., y Hall Jamieson, K. (2023). The role of social media in health misinformation: A taxonomy and systematic review. Nature Communications, 14, Article 3412. https://doi.org/10.1038/s41467-023-38025-x
• Organización Panamericana de la Salud. (2025). Estrategias regionales para la integridad de la información en salud pública. https://www.paho.org