Para mejorar la comprensión y el uso de las Guías de Práctica Clínica (GPC) y las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) entre los profesionales de la salud, es fundamental implementar estrategias educativas integrales que combinen formación teórica y práctica. Entre ellas destacan la incorporación de la Medicina Basada en la Evidencia en los currículos de pregrado y posgrado, el desarrollo de talleres interactivos sobre lectura crítica (por ejemplo, uso de herramientas como AGREE II), la capacitación continua mediante cursos virtuales y presenciales, y el aprendizaje basado en casos clínicos reales que faciliten la aplicación contextualizada. Asimismo, el uso de recursos digitales, plataformas de aprendizaje y comunidades de práctica favorece la actualización constante y el intercambio de experiencias. Estas estrategias fortalecen la toma de decisiones informadas, mejoran la calidad de la atención y promueven una cultura de uso adecuado de la evidencia científica en la práctica clínica (Brouwers et al., 2010; Organización Mundial de la Salud, 2014).
Referencias:
Brouwers, M. C., Kho, M. E., Browman, G. P., et al. (2010). AGREE II: Advancing guideline development, reporting and evaluation in health care. Canadian Medical Association Journal, 182(18), E839–E842. https://doi.org/10.1503/cmaj.090449
Organización Mundial de la Salud. (2014). WHO handbook for guideline development (2nd ed.). WHO Press.