Pregunta 7

Pregunta 7

de VERóNICA ALEJANDRINA REVELO NINABANDA -
Número de respuestas: 1

Para mejorar la comprensión y el uso de las Guías de Práctica Clínica (GPC) y las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) entre los profesionales de la salud, es fundamental implementar estrategias educativas integrales que combinen formación teórica y práctica. Entre ellas destacan la incorporación de la Medicina Basada en la Evidencia en los currículos de pregrado y posgrado, el desarrollo de talleres interactivos sobre lectura crítica (por ejemplo, uso de herramientas como AGREE II), la capacitación continua mediante cursos virtuales y presenciales, y el aprendizaje basado en casos clínicos reales que faciliten la aplicación contextualizada. Asimismo, el uso de recursos digitales, plataformas de aprendizaje y comunidades de práctica favorece la actualización constante y el intercambio de experiencias. Estas estrategias fortalecen la toma de decisiones informadas, mejoran la calidad de la atención y promueven una cultura de uso adecuado de la evidencia científica en la práctica clínica (Brouwers et al., 2010; Organización Mundial de la Salud, 2014).

Referencias:
Brouwers, M. C., Kho, M. E., Browman, G. P., et al. (2010). AGREE II: Advancing guideline development, reporting and evaluation in health care. Canadian Medical Association Journal, 182(18), E839–E842. https://doi.org/10.1503/cmaj.090449

Organización Mundial de la Salud. (2014). WHO handbook for guideline development (2nd ed.). WHO Press.


En respuesta a VERóNICA ALEJANDRINA REVELO NINABANDA

Re: Pregunta 7

de MICHELLE DOMENICA MORILLO QUIMBIULCO -
El aporte presentado es claro, estructurado y pertinente, ya que resalta la importancia de estrategias educativas integrales para fortalecer la comprensión y el uso de las Guías de Práctica Clínica (GPC) y las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES). Coincido en que la combinación de formación teórica y práctica, así como el uso de herramientas como AGREE II, constituye una base sólida para promover la toma de decisiones basada en evidencia.
Sin embargo, considero que el análisis podría enriquecerse al incorporar el componente de seguimiento y evaluación del impacto de las estrategias educativas. No basta con implementar capacitaciones, sino que es fundamental medir si estas realmente modifican la práctica clínica. En este sentido, estudios como el de Davis DA señalan que las intervenciones educativas tradicionales, por sí solas, pueden tener un impacto limitado si no se acompañan de estrategias activas como auditorías, retroalimentación y refuerzo en el entorno laboral (Davis et al., 1999).
En conclusión, el aporte es relevante y bien fundamentado; no obstante, su fortalecimiento radicaría en integrar mecanismos de evaluación del impacto y considerar las condiciones del entorno laboral, lo que permitiría una implementación más efectiva y sostenible de las GPC y ETES.

Davis, D. A., Thomson, M. A., Oxman, A. D., & Haynes, R. B. (1999). Changing physician performance: A systematic review of the effect of continuing medical education strategies. JAMA, 282(9), 867–874.
Organización Mundial de la Salud. (2014). WHO handbook for guideline development (2nd ed.). WHO Press.