Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de PAULA ANDREA MORENO GUERRERO -
Número de respuestas: 2

  • ¿Cuáles son las fases de estrés metabólico por las que cursa un paciente crítico pediátrico, que adaptaciones metabólicas y hormonales caracterizan a estas y cómo influyen en el abordaje nutricional para estos pacientes?

Los pacientes pediátricos en estado crítico atraviesan una serie de fases de estrés metabólico que condicionan de manera significativa su manejo nutricional. Clásicamente, se describen tres fases: fase de shock o “ebb”, fase hipermetabólica o “flow” (catabólica temprana y fase anabólica tardía) y fase de recuperación. Comprender estas etapas es fundamental para evitar tanto la desnutrición como la sobrealimentación, que pueden empeorar el pronóstico.


-En la fase ebb (primeras 24–48 horas), el organismo prioriza la perfusión de órganos vitales, disminuyendo el gasto cardíaco, el consumo de oxígeno y el metabolismo basal. Desde el punto de vista hormonal, predominan niveles elevados de catecolaminas y cortisol, con disminución relativa de la insulina. Metabólicamente, se observa una fase de ahorro energético, por lo que en este período se recomienda una nutrición trófica o hipocalórica, priorizando la estabilización hemodinámica antes de una nutrición completa


-Posteriormente, en la fase flow, se instaura un estado hipermetabólico e hipercatabólico, caracterizado por aumento del gasto energético, resistencia a la insulina, incremento de gluconeogénesis, lipólisis y proteólisis muscular acelerada. Hormonalmente, persisten niveles altos de cortisol, glucagón y catecolaminas, junto con una respuesta inflamatoria mediada por citocinas como IL-1, IL-6 y TNF-α (Joosten y Hulst, 2011). En esta etapa, el abordaje nutricional debe enfocarse en una provisión adecuada de proteínas (para limitar la pérdida de masa magra) y un aporte calórico progresivo, evitando la sobrealimentación, que puede agravar la hiperglucemia y la producción de CO₂.


-Finalmente, en la fase de recuperación o anabólica, disminuye la respuesta inflamatoria, se normaliza progresivamente el perfil hormonal y aumenta la sensibilidad a la insulina. Aquí el objetivo nutricional es favorecer la repleción de tejidos, optimizando el aporte energético y proteico para permitir el crecimiento y la recuperación funcional, especialmente relevante en pediatría.


En conclusión: el manejo nutricional en el paciente crítico pediátrico debe ser dinámico y fase-dependiente, ajustándose a la fisiopatología del estrés metabólico. La nutrición temprana, preferiblemente enteral, con control de glucosa y adecuado soporte proteico, se asocia a mejores resultados clínicos y menor pérdida de masa muscular 


BibliografÍa: 

  • Mehta NM, Skillman HE, Irving SY, Coss-Bu JA, Vermilyea S, Farrington EA, et al. Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2017;41(5):706–742. doi:10.1177/0148607117711382.

  • Joosten KFM, Hulst JM. Nutritional support in the critically ill child. Curr Opin Pediatr. 2011;23(2):233–238. doi:10.1097/MOP.0b013e3283438b18.


En respuesta a PAULA ANDREA MORENO GUERRERO

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de ESTEFANI MICHAELLE NIEVE MENDEZ -
Tu explicación de las fases de estrés metabólico en el paciente crítico pediátrico es precisa, especialmente al diferenciar la fase ebb, flow y la etapa de recuperación. Sin embargo, creo importante complementar algunos aspectos clave descritos en la literatura reciente. Orellana y Coss-Bu (2021) señalan que, en pediatría, la magnitud del catabolismo durante la fase hipermetabólica puede ser más marcada que en adultos debido a la mayor dependencia proteica para sostener el crecimiento. Esto hace que la pérdida de masa magra tenga un impacto funcional más severo, lo que obliga a un manejo nutricional más conservador en la fase aguda.

Además, Joosten et al. (2016) destacan que la resistencia a la insulina observada en la fase flow no es solo patológica, sino un mecanismo adaptativo para priorizar la glucosa hacia el sistema inmune activado. Por ello, la progresión calórica debe ser gradual, evitando metas completas tempranas que puedan agravar la hiperglucemia y el exceso de CO₂. Más que aumentar calorías, el objetivo inicial debe ser asegurar un aporte proteico suficiente y mantener nutrición enteral temprana siempre que sea posible.

En la fase de recuperación, concuerdo contigo en que mejora la sensibilidad a la insulina; sin embargo, esta transición es variable, por lo que la individualización del soporte nutricional es fundamental.

Referencia bibliográfica
Orellana, R. A., & Coss-Bu, J. (2021). Metabolic alterations in the critically ill child. Pediatric Medicine, 4, 8.
Joosten, K. F. M., Kerklaan, D., & Verbruggen, S. C. A. T. (2016). Nutritional support and the stress response in critically ill children. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 19(3), 1–7.
En respuesta a PAULA ANDREA MORENO GUERRERO

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de MARIA CRISTINA SILVA ARREGUI -
Buenos días Paula, gracias por tu explicación, quedó muy clara. Me pareció interesante cómo detallaste las tres fases y cómo el cuerpo va cambiando sus prioridades a medida que pasa del shock a la recuperación.

Algo que me llamó la atención es que, en la fase ebb, más que “alimentar”, lo importante es darle tiempo al organismo para estabilizarse, porque está enfocado en mantener los órganos vitales. Después, en la fase flow, coincido contigo en que el reto es el catabolismo, y que el soporte proteico juega un papel clave para evitar tanta pérdida muscular, especialmente en los niños que están en crecimiento.

Y finalmente, en la fase de recuperación, me parece muy valioso recordar que la nutrición no solo ayuda a reponer energía, sino también a que el niño recupere fuerza, función y calidad de vida.