- ¿Cuáles son las fases de estrés metabólico por las que cursa un paciente crítico pediátrico, que adaptaciones metabólicas y hormonales caracterizan a estas y cómo influyen en el abordaje nutricional para estos pacientes?
Los pacientes pediátricos en estado crítico atraviesan una serie de fases de estrés metabólico que condicionan de manera significativa su manejo nutricional. Clásicamente, se describen tres fases: fase de shock o “ebb”, fase hipermetabólica o “flow” (catabólica temprana y fase anabólica tardía) y fase de recuperación. Comprender estas etapas es fundamental para evitar tanto la desnutrición como la sobrealimentación, que pueden empeorar el pronóstico.
-En la fase ebb (primeras 24–48 horas), el organismo prioriza la perfusión de órganos vitales, disminuyendo el gasto cardíaco, el consumo de oxígeno y el metabolismo basal. Desde el punto de vista hormonal, predominan niveles elevados de catecolaminas y cortisol, con disminución relativa de la insulina. Metabólicamente, se observa una fase de ahorro energético, por lo que en este período se recomienda una nutrición trófica o hipocalórica, priorizando la estabilización hemodinámica antes de una nutrición completa
-Posteriormente, en la fase flow, se instaura un estado hipermetabólico e hipercatabólico, caracterizado por aumento del gasto energético, resistencia a la insulina, incremento de gluconeogénesis, lipólisis y proteólisis muscular acelerada. Hormonalmente, persisten niveles altos de cortisol, glucagón y catecolaminas, junto con una respuesta inflamatoria mediada por citocinas como IL-1, IL-6 y TNF-α (Joosten y Hulst, 2011). En esta etapa, el abordaje nutricional debe enfocarse en una provisión adecuada de proteínas (para limitar la pérdida de masa magra) y un aporte calórico progresivo, evitando la sobrealimentación, que puede agravar la hiperglucemia y la producción de CO₂.
-Finalmente, en la fase de recuperación o anabólica, disminuye la respuesta inflamatoria, se normaliza progresivamente el perfil hormonal y aumenta la sensibilidad a la insulina. Aquí el objetivo nutricional es favorecer la repleción de tejidos, optimizando el aporte energético y proteico para permitir el crecimiento y la recuperación funcional, especialmente relevante en pediatría.
En conclusión: el manejo nutricional en el paciente crítico pediátrico debe ser dinámico y fase-dependiente, ajustándose a la fisiopatología del estrés metabólico. La nutrición temprana, preferiblemente enteral, con control de glucosa y adecuado soporte proteico, se asocia a mejores resultados clínicos y menor pérdida de masa muscular
BibliografÍa:
Mehta NM, Skillman HE, Irving SY, Coss-Bu JA, Vermilyea S, Farrington EA, et al. Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2017;41(5):706–742. doi:10.1177/0148607117711382.
-
Joosten KFM, Hulst JM. Nutritional support in the critically ill child. Curr Opin Pediatr. 2011;23(2):233–238. doi:10.1097/MOP.0b013e3283438b18.