La toma de decisiones gerenciales depende críticamente de identificar los costos relevantes y comprender el contexto operativo de cada negocio. Como explican Horngren, Datar y Rajan (2012), la contabilidad de gestión no se orienta a asignar costos de forma mecánica, sino a maximizar la contribución marginal para apoyar decisiones efectivas. Esto implica que, cuando existe capacidad ociosa, productos como los cacahuetes deben mantenerse, dado que generan beneficios marginales positivos sin modificar la estructura de costos fijos ya establecida.
En escenarios de plena capacidad, la teoría del costo marginal indica que la decisión debe centrarse en el producto que ofrezca el mayor margen de contribución por unidad del recurso limitado. Este principio coincide con lo expuesto por Garrison, Noreen y Brewer (2018), quienes afirman que la selección entre alternativas debe fundamentarse en la contribución adicional generada bajo restricciones operativas. De manera similar, Blocher, Stout y Cokins (2010) destacan que, ante restricciones de capacidad, la evaluación de opciones debe basarse en el costo marginal y el ingreso marginal para tomar decisiones óptimas.
El caso de los cacahuetes también demuestra los riesgos de usar el costo total sin distinguir entre costos diferenciales y no diferenciales. Cuevas (2010) advierte que, cuando los costos indirectos presupuestados difieren de los reales, las tasas predeterminadas pueden inducir errores, generando subaplicación o sobreaplicación de costos. Por ello, es esencial identificar los costos directamente atribuibles al producto y adoptar un sistema de costeo que permita determinar la contribución marginal real, para evitar decisiones equivocadas sobre la continuidad o abandono del producto.
Bibliografia:
Blocher, E., Stout, D., & Cokins, G. (2010). Cost Management: A Strategic Emphasis. McGraw-Hill.
Cuevas, J. (2010). Contabilidad de Costos. Ecoe Ediciones.