Aporte energético y proteico para un paciente crítico de acuerdo a las diversas etapas de la adaptación metabólica
En el paciente crítico pediátrico, los requerimientos nutricionales varían según la fase metabólica, por lo que el aporte energético y proteico debe ajustarse cuidadosamente a estas fases. Por ello, el aporte energético y proteico debe adaptarse para evitar tanto la desnutrición como la sobrealimentación, factores que afectan la evolución clínica y la recuperación.
En la fase ebb (primeras 24–48 h), el metabolismo disminuye debido a la hipoperfusión. En esta etapa se recomienda iniciar con un aporte reducido, alrededor de 15–20 kcal/kg/día, y un aporte proteico moderado de 1.0–1.5 g/kg/día, priorizando la estabilidad hemodinámica.
En la fase flow (hipercatabólica, días 2–7), aumenta el gasto energético y el catabolismo proteico, especialmente relevante en los niños. Aquí se busca avanzar hacia 25–30 kcal/kg/día, mientras que el aporte proteico debe incrementarse a 1.5–2.5 g/kg/día, según gravedad y patología.
En la fase de recuperación, el metabolismo se vuelve anabólico y mejora la tolerancia nutricional. Las necesidades energéticas suelen ubicarse entre 30–35 kcal/kg/día, y las proteínas entre 2.0–3.0 g/kg/día, con el fin de favorecer la recuperación de masa magra y el crecimiento.
Referencias:
Mehta, N. M., & Compher, C. (2020). Clinical practice guidelines for nutrition support of the critically ill child. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 44(5), 706–742.
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