En el paciente pediátrico crítico, la adaptación metabólica atraviesa distintas etapas que condicionan el aporte energético y proteico necesario para sostener la homeostasis y favorecer la recuperación. Durante la fase aguda inicial, caracterizada por una respuesta inflamatoria intensa y liberación de citocinas, se observa un marcado catabolismo de glucosa, lípidos y proteínas endógenas, lo que genera resistencia a la insulina y pérdida acelerada de masa muscular. En la fase de estabilización, el metabolismo se orienta hacia un balance más equilibrado, donde la utilización de sustratos energéticos mejora y se puede incrementar progresivamente el aporte calórico, ajustando la relación entre carbohidratos y lípidos según la tolerancia del paciente. En la fase de recuperación o anabólica, el objetivo es promover la síntesis proteica y la reparación tisular, lo que exige un aporte proteico superior al habitual, acompañado de un soporte energético suficiente para facilitar el crecimiento y la restauración de reservas. En términos prácticos, las guías clínicas recomiendan un aporte energético inicial cercano a 40–50 kcal/kg/día, ajustado según la evolución clínica y el gasto energético medido, mientras que el aporte proteico puede variar entre 1.5 y 3 g/kg/día, con tendencia a valores más altos en fases de recuperación para optimizar la síntesis muscular y la cicatrización.
El soporte nutricional en el paciente pediátrico crítico debe entenderse como un proceso dinámico, donde el aporte energético y proteico se ajusta de manera progresiva a las fases de adaptación metabólica, garantizando un equilibrio entre la prevención del catabolismo y la promoción del anabolismo.
En el paciente pediátrico crítico, los aportes energéticos y proteicos varían según la fase de adaptación metabólica:
- Fase aguda (catabólica): energía reducida (30–40 kcal/kg/día), proteína moderada (1.5–2 g/kg/día).
- Fase de estabilización: energía intermedia (40–50 kcal/kg/día), proteína aumentada (2–2.5 g/kg/día).
- Fase de recuperación (anabólica): energía plena (50–60 kcal/kg/día), proteína elevada (2.5–3 g/kg/día).
Referencias
Blasco, J., Moreno, A. (2023). Nutrición en el paciente crítico. Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. 1, 579-594. https://staging.static.aeped.es/47_nutr_critico_f096bef6f4.pdf
Orellana, R., Coss-Bu, J. (2021). Metabolic alterations in the critically ill child: a narrative review. Pediatric Medicine. 4, 1-17. https://pm.amegroups.org/article/view/5943