Durante la atención al paciente crítico, el aporte calórico y proteico debe ajustarse cuidadosamente. Según la European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN) y revisiones recientes, se recomienda un enfoque escalonado:
- En los primeros días tras el ingreso a UCI (fase aguda inicial), muchas guías coinciden en un enfoque de “underfeeding permisivo” — es decir, administrar menos del requerimiento total medido. Si no se dispone de calorimetría indirecta, se puede estimar un aporte de entre 12–25 kcal/kg/día durante los primeros 7–10 días.
- Respecto a las proteínas, se sugiere asegurar un aporte de al menos 1.2–1.3 g/kg/día para la mayoría de pacientes críticos. Diversos estudios observan que alcanzar ≥1.2 g/kg/día puede asociarse con mejores desenlaces clínicos (menos mortalidad, mejor preservación de masa muscular), aunque la evidencia no es definitiva.
Luego, en fases más estables o de recuperación (cuando el paciente tolera nutrición, está hemodinámicamente estable y ya no hay riesgo de sobrecarga metabólica), puede ser adecuado aumentar progresivamente la provisión energética hacia los rangos recomendados tradicionalmente: aproximadamente 25–30 kcal/kg/día. En cuanto a proteínas, mantener un aporte elevado, idealmente ≥ 1.5 g/kg/día, e incluso hasta 2.0–2.5 g/kg/día en casos de elevado catabolismo o pérdida muscular importante.
Este enfoque tiene sentido porque el metabolismo del paciente crítico cambia con el tiempo: en fase aguda puede haber inflamación, mayor riesgo de complicaciones metabólicas y pobre tolerancia digestiva, mientras que en fases posteriores puede predominar la reparación tisular y la necesidad de reconstruir masa muscular.
No obstante, aquí la controversia actual, algunos estudios recientes y análisis críticos cuestionan la universalidad de estas recomendaciones. Por ejemplo, una publicación de 2025 señala que en algunos contextos puede ser necesario reducir incluso más la energía y la proteína durante los primeros días (por ejemplo, 5–10 kcal/kg/día y 0.2–0.6 g/kg/día) si hay deterioro agudo, fallo orgánico o inestabilidad hemodinámica.
Referencias:
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