A lo largo del curso del estrés metabólico, el paciente crítico atraviesa tres fases que determinan las necesidades energéticas y proteicas, y requieren un ajuste progresivo del soporte nutricional.
En la fase Ebb o de choque (primeras 24–48 horas), existe una disminución del gasto energético, alteración de la perfusión y riesgo elevado de sobrealimentación; por ello, se recomienda aportar no más del 70% del gasto energético estimado, lo que equivale generalmente a 10–15 kcal/kg/día, junto con un aporte proteico conservador de 0.8–1.2 g/kg/día, permitiendo que el organismo mantenga estabilidad hemodinámica sin incrementar la producción de CO₂.
En la fase Flow o catabólica (días 2–7), se observan aumento del gasto energético, hipercatabolismo y marcado balance nitrogenado negativo; por tanto, se deben ofrecer 20–25 kcal/kg/día, cubriendo alrededor del 70–80% del gasto energético, priorizando un aporte proteico más elevado, entre 1.3 y 2.0 g/kg/día, con el fin de atenuar la pérdida de masa magra y apoyar la síntesis proteica residual.
Finalmente, en la fase de recuperación o anabólica (después del día 7), el paciente presenta mejoría clínica, aumento de la síntesis proteica y mayor demanda energética para rehabilitación; en esta etapa es adecuado progresar hasta 25–30 kcal/kg/día o alcanzar el 100% del gasto energético medido mediante calorimetría indirecta, manteniendo un aporte proteico alto, 1.5–2.2 g/kg/día, que favorezca la recuperación funcional y un balance nitrogenado positivo.
Estas recomendaciones se fundamentan en guías internacionales como ESPEN (2019) y ASPEN/SCCM (2016), que enfatizan la importancia de evitar la sobrealimentación en etapas tempranas y de priorizar la provisión adecuada de proteínas durante todo el proceso, especialmente en la fase catabólica y de rehabilitación, donde la preservación de la masa muscular es un determinante esencial para la supervivencia y recuperación del paciente crítico.
Referencia
Singer, P., Blaser, A. R., Berger, M. M., Alhazzani, W., Calder, P. C., Casaer, M. P., et al. (2019). ESPEN guideline on clinical nutrition in the intensive care unit. Clinical Nutrition, 38(1), 48–79. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.08.037