Compañera tu análisis sobre el ajuste progresivo del aporte energético y proteico en el paciente crítico es muy pertinente y coincide con lo establecido por guías internacionales como ESPEN y ASPEN. Sin embargo, considero importante profundizar en algunos matices que actualmente generan debate en la literatura.
En primer lugar permisivo en la fase aguda inicial es una estrategia ampliamente recomendada, las guías más recientes enfatizan que no se trata solo de reducir calorías de manera general, sino de evitar sobrealimentación antes de que el paciente se encuentre metabólicamente estable, especialmente cuando existe hipoperfusión o necesidad de soporte vasoactivo. De hecho, ESPEN (2019) sugiere iniciar con hasta el 70% del gasto energético estimado, y McClave et al. (2016) destacan que el aporte completo en las primeras 48 horas puede incrementar CO₂, hiperglucemia y complicaciones infecciosas.
Respecto al aporte proteico, aunque mencionas correctamente el objetivo de ≥1.2 g/kg/día, vale la pena resaltar que estudios recientes muestran que administrar proteínas en exceso durante la fase inflamatoria intensa puede no ser beneficioso, e incluso podría aumentar productos nitrogenados sin mejorar la síntesis proteica. Por ello, varias revisiones (Padula et al., 2022; Compher et al., 2020) recomiendan una progresión más prudente: iniciar con 0.8–1.0 g/kg/día en las primeras 48 h e incrementar a 1.3–2.0 g/kg/día conforme disminuye la respuesta catabólica.
Singer P, et al. ESPEN Guideline on Clinical Nutrition in the ICU. Clin Nutr. 2019.
https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.08.037
McClave SA, et al. ASPEN/SCCM Guidelines for Nutrition Support in Critically Ill Adults. JPEN. 2016. https://doi.org/10.1177/0148607115621863
Padula W, et al. Protein provision in the ICU: current evidence and controversies. Nutr Clin Pract. 2022 https://doi.org/10.1007/s00134-024-07458-9
En primer lugar permisivo en la fase aguda inicial es una estrategia ampliamente recomendada, las guías más recientes enfatizan que no se trata solo de reducir calorías de manera general, sino de evitar sobrealimentación antes de que el paciente se encuentre metabólicamente estable, especialmente cuando existe hipoperfusión o necesidad de soporte vasoactivo. De hecho, ESPEN (2019) sugiere iniciar con hasta el 70% del gasto energético estimado, y McClave et al. (2016) destacan que el aporte completo en las primeras 48 horas puede incrementar CO₂, hiperglucemia y complicaciones infecciosas.
Respecto al aporte proteico, aunque mencionas correctamente el objetivo de ≥1.2 g/kg/día, vale la pena resaltar que estudios recientes muestran que administrar proteínas en exceso durante la fase inflamatoria intensa puede no ser beneficioso, e incluso podría aumentar productos nitrogenados sin mejorar la síntesis proteica. Por ello, varias revisiones (Padula et al., 2022; Compher et al., 2020) recomiendan una progresión más prudente: iniciar con 0.8–1.0 g/kg/día en las primeras 48 h e incrementar a 1.3–2.0 g/kg/día conforme disminuye la respuesta catabólica.
Singer P, et al. ESPEN Guideline on Clinical Nutrition in the ICU. Clin Nutr. 2019.
https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.08.037
McClave SA, et al. ASPEN/SCCM Guidelines for Nutrition Support in Critically Ill Adults. JPEN. 2016. https://doi.org/10.1177/0148607115621863
Padula W, et al. Protein provision in the ICU: current evidence and controversies. Nutr Clin Pract. 2022 https://doi.org/10.1007/s00134-024-07458-9