El CAPM es el modelo más utilizado y fácil de aplicar, pero su principal desventaja está en que simplifica en exceso el comportamiento del mercado y estima condiciones que no pueden cumplirse lo cual afecta la validez del rendimiento estimado.
El rendimiento requerido del accionista y el CCPP dependen de supuestos que pueden variar dependiendo del criterio del analista, integran el costo del capital propio dentro del financiamiento total de la organización; es útil para cálculos de rendimientos financieros del accionista y mejora la evaluación del rendimiento del capital.
El modelo de dividendos descontados resulta útil en empresas bien consolidadas donde existe políticas de dividendos estables, pero no es tan útil en empresas inestables en donde no hay repartos constantes, este modelo es para valoraciones accionarias que se enfocan en dividendos.
El modelo APT ayuda a estimar el rendimiento que se espera de una acción tomando en cuenta múltiples factores de riesgo.
La inversa PER nos permite calcular de manera rápida el beneficio anual en relación con el precio pagar por acción, lo que permite realizar la comparación de distintas inversiones, se debe complementar con otros modelos de análisis para tomar una correcta decisión.
Es mejor valorar varios enfoques para tomar una mejor decisión sobre el rendimiento de las acciones que permita que el accionista tenga la seguridad de seguir invirtiendo en la organización y sobre todo lograr cumplir el rendimiento requerido por los mismos.