1. ¿Cree que el profesional de la salud en el ámbito de la oncología debería o no implicarse con el paciente? ¿Por qué?
El profesional de la salud en oncología debería implicarse con el paciente, pero de forma empática y regulada, manteniendo límites profesionales (no “fusionándose” con el sufrimiento). En oncología, el diagnóstico y los tratamientos suelen activar miedo, incertidumbre y pérdidas; por eso, la relación clínica no funciona solo con información técnica: necesita empatía clínica, es decir, comprender y reconocer la emoción del paciente sin quedar absorbido por ella, lo que mejora la comunicación y la alianza terapéutica (Halpern, 2003). Además, la atención moderna del cáncer integra dimensiones psicosociales y espirituales como parte del cuidado centrado en la persona (World Health Organization, 2020), y protocolos de comunicación de malas noticias incluyen explícitamente responder a la emoción del paciente como parte del buen acto clínico (Baile et al., 2000).
Ahora bien, implicarse “sin límites” aumenta el riesgo de burnout y fatiga por compasión, que deterioran el bienestar del profesional y pueden afectar la calidad de la atención (Maslach & Jackson, 1981; Figley, 1995). Por eso, lo recomendable es una implicación tipo “segunda mariposa”: presencia, escucha y contención, pero con autocuidado, supervisión y apoyo del equipo.
Referencias.
Baile, W. F., Buckman, R., Lenzi, R., Glober, G., Beale, E. A., & Kudelka, A. P. (2000). SPIKES—A six-step protocol for delivering bad news: Application to the patient with cancer. The Oncologist, 5(4), 302–311.
Figley, C. R. (Ed.). (1995). Compassion fatigue: Coping with secondary traumatic stress disorder in those who treat the traumatized. Brunner/Mazel.
Halpern, J. (2003). What is clinical empathy? Journal of General Internal Medicine, 18(8), 670–674.
Maslach, C., & Jackson, S. E. (1981). The measurement of experienced burnout. Journal of Occupational Behaviour, 2(2), 99–113.
World Health Organization. (2020, August 5). Palliative care (Fact sheet).