PARTICIPACIÓN

PARTICIPACIÓN

de DAVID ANDRES LEMA VILLENA -
Número de respuestas: 1

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Ventajas y brechas del enfoque basado en el riesgo en la última versión de la norma ISO 9001. 

Preguntas: 
  • Pregunta 1: ¿Cuáles son los principales beneficios de aplicar el enfoque basado en riesgos según la norma ISO 9001:2015?
  • Pregunta 2: ¿Qué debilidades o brechas ha identificado en la aplicación práctica del enfoque basado en riesgos dentro de su organización o contexto profesional?
  • Pregunta 3: ¿Cómo influye el enfoque basado en riesgos en la mejora continua del sistema de gestión de la calidad?
  • Pregunta 4: ¿Qué herramientas o metodologías recomienda para identificar, analizar y gestionar los riesgos en un sistema de gestión de calidad?
  • Pregunta 5: ¿Qué desafíos se presentan en la cultura organizacional al incorporar el pensamiento basado en riesgos?

Como MAESTRANTE de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), pienso que el enfoque fundamentado en riesgos, introducido y reforzado en la norma ISO 9001:2015, supone una modificación importante en la administración de la calidad, ya que se pasa de un modelo reactivo a uno preventivo y estratégico. Este método posibilita a las organizaciones prever eventuales desvíos, dar prioridad a los recursos y robustecer la toma de decisiones. Como indica Deming, la calidad no debe ser inspeccionada al final del proceso, sino que debe ser diseñada y gestionada desde el comienzo. Este enfoque está en línea directa con la gestión de riesgos.

Una de las mayores ventajas de implementar el enfoque basado en riesgos es que ayuda a prevenir errores y mejora la efectividad del sistema de gestión de la calidad. De acuerdo con ISO (2015), esta perspectiva contribuye a identificar los elementos que podrían generar desviaciones en los procedimientos y a establecer controles apropiados antes de que surjan no conformidades. Además, "Juran" afirma que la planificación de calidad es fundamental para disminuir los costos que surgen a causa de errores. Esto se fortalece cuando los riesgos son detectados y administrados de manera sistemática.

Otra ventaja significativa es que el pensamiento estratégico se incorpora en cada nivel de la organización. La alta dirección no es el único ámbito al que se restringe el enfoque basado en riesgos; además, fomenta que los empleados participen en la detección y análisis de las oportunidades y los riesgos. En esta línea, la ISO 9001:2015 respalda la afirmación de "Crosby" de que todos son responsables por la calidad al demandar que los riesgos sean tomados en cuenta en los procesos clave y en la planificación operativa.

Sin embargo, en la puesta en práctica se observan brechas o debilidades significativas. En numerosas situaciones organizacionales, el enfoque basado en riesgos se ha convertido simplemente en un ejercicio de documentación, sin que se entienda verdaderamente su utilidad. Según "Oakland", uno de los errores más comunes en los sistemas de gestión es la confusión entre el cumplimiento regulativo y la mejora sustantiva del rendimiento. Esta diferencia suele estar vinculada a la resistencia al cambio, la falta de formación y la inexistencia de una cultura de análisis crítico.

El enfoque basado en riesgos, ligado a la mejora continua, funciona como un motor que promueve el análisis constante de los resultados y los procesos. La organización puede determinar acciones de mejora más específicas y medibles al reconocer las oportunidades y los riesgos. La gestión de riesgos ofrece un marco estructurado para el análisis, y "Ishikawa" enfatiza que la mejora continua se consigue cuando las causas de los problemas se estudian de manera sistemática.

Se sugiere la aplicación de métodos y herramientas como el análisis FODA, AMFE (análisis modal de fallos y efectos), matriz de riesgos y análisis causa-raíz para identificar, analizar y gestionar los riesgos. Estas herramientas permiten que se prioricen los riesgos en función de su probabilidad e impacto. Según "ISO 31000", una gestión de riesgos efectiva ha de ser sistemática, ordenada y fundamentarse en la información más precisa que se tenga. Estos principios pueden incorporarse de manera complementaria al sistema de calidad.

La cultura de la organización representa un reto importante al implementar el pensamiento basado en riesgos. Numerosas organizaciones se oponen a los cambios, en particular cuando la perspectiva de riesgos es considerada una carga extra y no una oportunidad para mejorar. El liderazgo y la comunicación son factores cruciales para conseguir una adopción efectiva, ya que, como explica "Schein", la cultura organizacional tiene un impacto directo en cómo las personas entienden y reaccionan a las nuevas prácticas.

Para concluir, el enfoque basado en riesgos de la ISO 9001:2015 brinda beneficios evidentes en cuanto a mejora continua, eficiencia y prevención; no obstante, su eficacia se basa en una adecuada interpretación, implementación práctica y ajuste con la cultura de la organización. Este enfoque, además de ser una exigencia normativa, debe considerarse como un instrumento estratégico para que las organizaciones sean sostenibles y competitivas. Cuestionamiento para el debate: ¿Qué tácticas de liderazgo considera más eficaces para consolidar una cultura organizacional que se centre en el pensamiento basado en riesgos y evitar que esta perspectiva se reduzca a simplemente ser un requisito documental?

Referencias 

Deming, W. E. (1986). Out of the crisis. MIT Press.

International Organization for Standardization. (2015). ISO 9001:2015 Quality management systems—Requirements. ISO.

International Organization for Standardization. (2018). ISO 31000:2018 Risk management—Guidelines. ISO.

Juran, J. M., & Godfrey, A. B. (1999). Juran’s quality handbook (5th ed.). McGraw-Hill.

Oakland, J. S. (2014). Total quality management and operational excellence (4th ed.). Routledge.

Schein, E. H. (2010). Organizational culture and leadership (4th ed.). Jossey-Bass.



En respuesta a DAVID ANDRES LEMA VILLENA

Re: PARTICIPACIÓN

de JANIA RAFAELA VELEZ ANDRADE -
Tu planteamiento está muy alineado con lo que propone la norma ISO 9001:2015, pero desde la experiencia en gestión de riesgos hospitalarios y seguridad del paciente, considero importante cuestionar algunos puntos para acercarnos más a la realidad del día a día. En la práctica, gestionar riesgos no significa dejar de reaccionar ante los problemas, sino hacerlo de una manera más inteligente. Aunque se diseñen procesos preventivos como el AMFE, el sistema de salud sigue necesitando analizar lo que ya ocurrió, porque es un entorno complejo y cambiante donde no todo se puede prever. Tal como señala el Protocolo de Londres, el análisis de los incidentes reales es lo que permite fortalecer las barreras de seguridad. La prevención es un objetivo importante, pero gran parte de la mejora continua nace del aprendizaje después del error.
En cuanto al liderazgo, más que vigilar o controlar, considero que debe enfocarse en servir al equipo y fortalecer la capacidad de adaptación del sistema. Un buen liderazgo es aquel que simplifica procesos, reduce cargas innecesarias y aprovecha la tecnología para que la gestión del riesgo sea más automática, por ejemplo, mediante alertas en la historia clínica electrónica. Este tipo de acciones fortalecen la cultura de seguridad mucho más que limitarse a promover discursos sobre el “pensamiento basado en riesgos”.