¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

Re: ¿Cuál es la concepción ético-antropológica del personal de una organización o empresa?

by ANTHONY IVAN SORIA LOPEZ -
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Hola Pablo. Comparto ampliamente la postura de mi compañero cuando afirma que “la forma en que una organización concibe a su personal refleja su visión del ser humano y determina profundamente sus prácticas de gestión”. Esta idea es clave, pues evidencia que la gestión no es neutral: detrás de cada modelo administrativo existe una concepción antropológica implícita. Coincido especialmente en que la visión objetivista heredada de la administración clásica redujo al trabajador a una función instrumental. Tal como lo desarrolló Frederick Winslow Taylor (1911), el énfasis estaba puesto en la eficiencia y el control, lo que consolidó una mirada mecanicista del individuo dentro de la organización.

También considero acertado el respaldo teórico que mi compañero hace desde la antropología filosófica al citar a Ernst Cassirer (1944), quien entiende al ser humano como un “animal simbólico”, es decir, un sujeto capaz de construir cultura, significado y sentido. Esta perspectiva refuerza la idea de que el trabajador no puede reducirse a la categoría de recurso. En la misma línea, el principio ético formulado por Immanuel Kant (1785/2002) —tratar a la persona siempre como un fin y nunca solo como un medio— constituye un fundamento sólido para replantear la gestión organizacional desde una ética del respeto y la dignidad.

Me parece igualmente pertinente la distinción que realiza entre “capital humano” y “talento humano”. Si bien el concepto de capital humano, desarrollado por Gary Becker (1993), permitió reconocer el valor económico del conocimiento y la formación, comparto la advertencia de que puede derivar en una visión mercantilista si no se equilibra con una perspectiva humanista. En este sentido, hablar de talento humano resulta más coherente con una concepción ético-antropológica, ya que resalta la singularidad, la creatividad y el potencial de desarrollo integral de cada persona.

Finalmente, considero muy valiosa la propuesta de entender a los miembros de la organización como colaboradores y no únicamente como empleados o personas dirigidas. Esta visión favorece la corresponsabilidad, la participación y el desarrollo profesional como deber ético de la empresa, no solo como estrategia de productividad. En definitiva, el aporte presentado refuerza la necesidad de construir organizaciones que reconozcan al trabajador como sujeto moral y protagonista activo, promoviendo entornos más humanos, justos y coherentes con la dignidad de la persona.

Referencias

Becker, G. S. (1993). Human capital: A theoretical and empirical analysis, with special reference to education (3rd ed.). University of Chicago Press.

Cassirer, E. (1944). An essay on man. Yale University Press.

Kant, I. (2002). Fundamentación de la metafísica de las costumbres (M. García Morente, Trad.). Alianza. (Obra original publicada en 1785).

Taylor, F. W. (1911). The principles of scientific management. Harper & Brothers.