Identificaciòn de sìntomas:
Ansiedad
Dimensión cognitiva:
-
Preocupación persistente e incontrolable sobre trabajo, familia, finanzas y salud.
-
Dificultad significativa para concentrarse.
-
Anticipación negativa respecto al futuro.
Dimensión conductual:
-
Conductas de evitación (ver televisión en exceso, dormir para no pensar).
-
Disminución de afrontamiento activo ante situaciones estresantes.
Dimensión fisiológica:
-
Tensión muscular moderada.
-
Fatigabilidad.
-
Irritabilidad leve.
Depresiòn
Dimensión afectiva:
-
Estado de ánimo deprimido sostenido desde el diagnóstico.
-
Sentimientos moderados de inutilidad.
Dimensión cognitiva:
-
Deterioro de la concentración.
-
Autovaloración negativa.
Dimensión conductual:
-
Abandono de actividades previamente gratificantes.
-
Disminución de conductas laborales.
-
Reducción de actividades relacionadas con el autocuidado.
Dimensión somática:
-
Hipersomnia.
-
Disminución del apetito.
-
Pérdida de energía.
¿Se trata solo de depresión mayor?
No. Si bien cumple criterios compatibles con Trastorno Depresivo Mayor, la presencia de preocupación excesiva, persistente e incontrolable en múltiples áreas sugiere que no se trata únicamente de un cuadro depresivo.
¿Existe comorbilidad ansiosa?
Sí. Los síntomas descritos son consistentes con un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): preocupación excesiva, tensión muscular, fatiga, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Existe una clara comorbilidad ansioso-depresiva.
¿Podría pensarse en un cuadro de desmoralización?
Podría considerarse parcialmente, dado que la paciente enfrenta eventos vitales estresantes (cáncer de mama y limitaciones físicas) que afectan su proyecto de vida y su rol profesional. Sin embargo, la presencia de síntomas neurovegetativos (hipersomnia, alteración del apetito), anhedonia y sentimientos de inutilidad orientan más hacia un trastorno depresivo mayor que hacia un cuadro exclusivo de desmoralización.
En la desmoralización predominan sentimientos de impotencia, pérdida de sentido y desesperanza, pero sin necesariamente presentar la constelación completa de síntomas biológicos depresivos. En este caso, los síntomas afectivos y somáticos son más consistentes con depresión clínica.
Papel de la evitación conductual
La evitación conductual cumple un rol central en el mantenimiento del cuadro:
-
Reduce momentáneamente la ansiedad (refuerzo negativo).
-
Disminuye el contacto con reforzadores positivos.
-
Incrementa el aislamiento.
-
Mantiene el bajo estado de ánimo.
-
Refuerza la percepción de incapacidad.
Se establece así un círculo vicioso: evitación, menor actividad, menor refuerzo, más depresión, más evitación.
¿Por qué la activación conductual resulta pertinente?
La activación conductual es especialmente adecuada porque:
-
Interrumpe el ciclo evitación, inactividad, desánimo.
-
Facilita la exposición gradual a situaciones evitadas.
-
Incrementa el contacto con reforzadores positivos.
-
Mejora tanto síntomas depresivos como ansiosos.
-
Es coherente con la evidencia empírica en pacientes oncológicos con comorbilidad afectiva.
Además, se adapta bien a limitaciones físicas, permitiendo planificar actividades ajustadas a la condición médica actual.
En las primeras sesiones priorizaría:
-
Psicoeducación sobre el modelo conductual de la depresión y la ansiedad.
-
Monitoreo de actividades y estado de ánimo para identificar patrones de evitación.
-
Programación gradual de actividades significativas, realistas y acordes a su condición física.
-
Reducción progresiva de conductas evitativas pasivas (exceso de televisión, hipersomnia).
-
Restablecimiento de sentido de autoeficacia, favoreciendo pequeñas metas alcanzables.
-