1. Identificación de Síntomas
En el caso de la paciente de 58 años, se identifica una constelación de síntomas que afectan diversas esferas de su vida, los cuales pueden clasificarse de la siguiente manera:
Ansiedad:
- Dimensión cognitiva: Se manifiesta a través de una preocupación persistente e incontrolable sobre el futuro, las finanzas y la familia, además de una evidente dificultad para concentrarse.
- Dimensión conductual: Se observa el uso de conductas de evitación, tales como mirar televisión en exceso para evadir pensamientos perturbadores.
- Dimensión fisiológica: La paciente reporta tensión muscular moderada, irritabilidad y una tendencia a fatigarse con facilidad.
Depresión:
- Afectivos: Presenta un estado de ánimo deprimido crónico y sentimientos de inutilidad.
- Cognitivos: Deterioro de la capacidad de concentración y desesperanza.
- Conductuales: Desempleo, falta de búsqueda activa de trabajo y aislamiento social.
- Somáticos: Hipersomnia (dormir en exceso), pérdida de energía y disminución del apetito.
2. Diagnóstico, comorbilidad y desmoralización
En cuanto al diagnóstico, es evidente que no se trata solo de depresión mayor. Si bien cumple con los criterios de un trastorno depresivo, el relato clínico confirma explícitamente la existencia de una comorbilidad ansiosa, específicamente un Trastorno de Ansiedad Generalizada. Esta coexistencia es frecuente en oncología, donde la ansiedad y la depresión a menudo forman parte de un “espectro común” (Brown et al., 2001).
Asimismo, podría pensarse en un cuadro de desmoralización.
De acuerdo con los criterios de Kissane (2011), la desmoralización se distingue
por la sensación de estar “atrapado” y la pérdida de roles significativos. En
este caso, la paciente ha sufrido una fractura del guion de vida tras su
diagnóstico de cáncer y su cirugía de rodilla, lo que ha derivado en una
pérdida de su identidad como enfermera y una profunda sensación de fracaso
personal.
3. El papel de la evitación conductual
La evitación conductual juega un papel fundamental en el mantenimiento del cuadro clínico. La paciente utiliza el sueño y la televisión como estrategias para reducir su ansiedad a corto plazo, sin embargo, a largo plazo, estas conductas inhiben su disposición a involucrarse en actividades gratificantes. Como resultado, se produce un círculo vicioso: la evitación reduce los refuerzos positivos del entorno, lo que a su vez profundiza el estado depresivo y la falta de motivación (Armento & Hopko, 2009).
4. Intervención:
La Activación Conductual resulta altamente pertinente en
este caso porque se centra en romper el ciclo de aislamiento y evitación. Dado
que el desánimo de la paciente está vinculado a la pérdida de funciones y
roles, la AC busca restablecer el contacto con fuentes de bienestar.
Los objetivos terapéuticos prioritarios para las primeras sesiones serían:
- Psicoeducación: Explicar a la paciente cómo la evitación mantiene su depresión.
- Monitoreo y programación: Identificar actividades que, pese a sus limitaciones físicas por la cirugía de rodilla, le brinden una sensación de dominio o placer.
- Reemplazo de conductas: Sustituir gradualmente el tiempo de evitación (televisión - sueño) por metas alcanzables que refuercen su autoeficacia.
Referencias:
Armento, M. E., & Hopko, D. R. (2009). Behavioral activation of a breast cancer patient with coexistent major
depression and generalized anxiety disorder. Clinical Case Studies,
8(1), 25-37.
Brown, T. A., Campbell, L. A., Lehman, C. L., Grisham, J. R., & Mancill, R. B. (2001). Current and lifetime comorbidity of the DSM-IV anxiety and mood disorders in a large clinical sample. Journal of abnormal psychology, 110(4), 585.
Kissane, D, Maj, M, Sartorius, N (2011) Depression and Cancer John Wiley & Sons, Ltd. ISBN: 978-0-470-68966-0